El Rocío

Dos broches idénticos para enlazar para siempre a Nuestra Señora de Araceli y la Virgen del Rocío

Dos de las devociones marianas esenciales de Andalucía tendrán en su ajuar dos piezas idénticas ejecutadas por un orfebre cordobés. Se trata de un broche ofrendado a la Santísima Virgen por Francisco Alhama, Hermano Mayor de la Hermandad del Rocío de Lucena – Córdoba y que ha sido realizado en plata por el orfebre pontanés Raúl Cejas, siguiendo el diseño realizado por Manuel Espejo.

El primero de los broches ya le fue entregado a la Real Archicofradia Maria Santisima Araceli para la Patrona de Lucena y del campo andaluz durante el acto de despedida el pasado sábado 1 de junio, antes de iniciar el camino hasta las plantas de la Patrona de Almonte a quién igualmente le será ofrendado otro igual.

De esta manera quedarán enlazadas las dos devociones del oferente mediante una misma pieza. Otras dos reproducciones del Espíritu Santo acompañan el Simpecado de la Filial rociera de Lucena y el cordón de la medalla de su Hermano Mayor.

Según ha explicado el propio Cejas, «para llevar a cabo el diseño de esta pieza ha sido necesario realizar en primer lugar un estudio sobre la iconografía y la estética imperante en las imágenes de Ntra. Sra. del Rocío de Hdad Matriz de Ntra Sra del Rocío de Almonte, y la imagen lucentina de Ntra. Sra. de Araceli, Patrona de la ciudad y del campo andaluz. Ambas imágenes representan a la Madre de Dios en majestad, mostrando al pueblo en actitud frontal al Hijo de Dios que porta en sus manos o brazo, así como los atributos que la distinguen como Reina de lo terrenal y lo celestial, como son la corona, el cetro con el que muestra su papel como corredentora, o la media luna a sus pies que ha forjado la iconografía mariana universal a partir de la visión narrada en los textos apocalípticos.

Ambos iconos, a pesar de estar en ejecutados en épocas diferentes, coinciden en ser imágenes de talla completa adaptadas entre finales del siglo XVI y principios XVII según las modas, para ser revestidas con tejidos naturales al modo en que lo hacían las reinas de la corte. Nos encontramos por tanto ante una estética que se fue consolidando durante el Barroco y que se ha mantenido hasta nuestros días sin evidenciarse grandes cambios.

Es por este motivo que se decide realizar una pieza inspirada en la joyería de la época que aderezaban los petos de las damas. Se proyecta una lazada enriquecida con piedras, de la que pende un resplandor dorado en forma de Cruz, compuesto por rayos biselados y flamígeros de cuyo centro emerge la figura de la tercera Persona de la Santísima Trinidad tan vinculada a las devociones marianas y especialmente a la rociera.

La lazada simboliza en este caso, la unión entre las dos advocaciones en las que el oferente venera a la Santísima Virgen. Así mismo, sirve como símbolo de unión entre todos los cristianos como hijos de una misma Madre y un Dios trinitario.

En la cinta del lazo quedan recogidas las dos advocaciones de María, Reina del Cielo, para las que se diseña esta pieza: ROS COELI o Rocío del Cielo, y ARA COELI como Altar del Cielo.

Por último las piedras de cristal verde son símbolo de esperanza. La espera de un nuevo camino para encontrarnos de nuevo a las plantas de la Blanca Paloma o la espera por recibir nuevamente en Lucena a la que es Dama Caminante de la Subbética».

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