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Sevilla, ⭐ Portada

Dos himnos de la Semana Santa con nombre propio

La música cofrade se ha vertebrado a lo largo de la historia de la Semana Santa a través distintas marchas procesionales que conforman, desde la idiosincrasia y autores de cada época, los repertorios que acompañan a los pasos en sus salidas procesionales. El ámbito de las bandas de música de plantilla completa, al poseer una trayectoria más dilatada que los demás estilos, tiene auténticos himnos de la Semana Santa de la mano de compositores como Font de Anta, López Farfán, Pedro Morales, Abel Moreno o Beigbeder, entre muchos otros.

Dos de esos himnos están dedicados a la Hermandad del Valle de Sevilla, que procesiona cada Jueves Santo rodeada de una magia especial, cuya guinda bien podría ser el exquisito repertorio del romántico paso de palio de la dolorosa hispalense. Por una parte, «Virgen del Valle», del sevillano Vicente Gómez Zarzuela, compuesta a finales del siglo XX por el músico sevillano; por otra, «Valle de Sevilla», compuesta por el cordobés José de la Vega allá por 1990.

«Virgen del Valle» es, sin duda, una de las obras más interpretadas en la Semana Santa no solo de Sevilla, sino de cualquier rincón de nuestra geografía. La pieza fue compuesta con motivo de un accidente marítimo acaecido en el vapor Aznalfarache en el que fallecieron veinte personas, entre ellas el fiscal de la Cofradía del Valle y amigo de Gómez Zarzuela, quien le dedicó esta marcha, que en un primer momento se tituló «Marcha Lenta». Cabe destacar que Vicente Gómez Zarzuela apenas realizó composiciones para Semana Santa, y que «Virgen del Valle» fue instrumentada para banda de música por el prestigioso Manuel Font Fernández, y estrenada el Jueves Santo de 1898 por la Banda de Música del Regimiento de Granada nº 34. Con el paso de las décadas se ha convertido en uno de los himnos de la Semana Santa andaluza, con permiso de «Amarguras», «Pasan los Campanilleros» o «La Estrella Sublime». Las más de 50 grabaciones en trabajos discográficos así lo acreditan.

Otro de esos himnos corresponde a una época no demasiado pasada. «Valle de Sevilla», compuesta por el autor cordobés José de la Vega allá por el año 1990 a petición de un amigo afincado en Sevilla, se sitúa como una de las piezas más destacadas para banda de música de los últimos 50 años. Esta marcha se llamó en un primer momento «Madre Dolorosa», a la espera de que la corporación del Jueves Santo sevillano la aceptara definitivamente, algo que sucedió un tiempo después no sin grandes reticencias. La obra fue estrenada durante el traslado de vuelta de la Virgen del Valle en el año 1990 desde la Catedral con motivo de la celebración del IV Centenario de la fusión de la Santa Faz y la Coronación. Por aquel entonces, Ángel Alcaide Barroso era clarinetista de la Banda del Regimiento de Soria nº9, que acompañaba a la dolorosa, y la calidad de esta obra cautivó al músico.

Sin embargo, quedó en el olvido durante años sin escucharse en la Semana Santa hispalense hasta que allá por 1997, cuando la composición volvió a sonar de la mano de la Banda de Música de la Esperanza de Triana, dirigida precisamente por Ángel Alcaide, verdadero responsable de la afortunada recuperación de la obra, que la interpretó tras el palio de la Virgen de los Ángeles de la Hermandad de los Negritos el Jueves Santo, causando gran impresión entre el público. Algo que se reprodujo horas después con el paso de palio de la Esperanza de Triana en la Madrugá del Viernes Santo, minutos antes de su llegada a la Campana, una decisión tan valiente como acertada tanto por parte de los responsables de la música de la Hermandad como de la propia banda trianera, toda vez que históricamente se le ha achacado a la Cofradía una tendencia demasiado popular en las marchas que acompañan al palio. El hecho de que una pieza del corte de «Valle de Sevilla» sonara tras la dolorosa en la Madrugá en un punto clave del itinerario habla muy bien de la Cofradía. Ese mismo año, en 1997, la propia formación musical de la Esperanza de Triana la graba por primera vez en un trabajo discográfico que ve la luz un año después, titulado «Virgen del Valle», en el disco conmemorativo del centenario de la obra de Zarzuela. Desde aquel entonces, la marcha ha sido incluida en diversos trabajos discográficos con bandas como la Municipal de Sevilla, la Municipal de Almagro, la Oliva de Salteras o la Banda de Miraflores-Gibraljaire, entre otas.

Un siglo separa a ambas piezas, que comparten su incuestionable calidad musical y que, sin duda, son dos himnos de la Semana Santa andaluza con el denominador común de la Cofradía del Valle. Además, guardan cierta similitud en sus historias, amén de la importancia de enormes músicos como Manuel Font o Ángel Alcaide, quienes son responsables, aunque por distintas razones, de que ambas puedan sonar hoy en día de forma tan extendida en nuestra Semana Santa, así como del hecho de que ambas comenzaran titulándose de otro modo a como lo hacen en la actualidad. Resulta habitual que ambas marchas compartan protagonismo en el paso por campana de la Virgen del Valle, y que además se escuchen en crucetas tan selectas como la de la Amargura de la capital sevillana o la del Rosario de Córdoba. Dos marchas procesionales separadas entre sí por cien años, que bien podrían ser el alfa y la omega de lo que se ha compuesto en ese siglo de oro de la música cofrade.

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