El próximo Domingo de Resurrección será un día de grandes estrenos en la lasaliana iglesia de Santa Marina. Ese día, se materializarán los sueños de muchos cofrades de la Hermandad que cierra la Semana Santa de Sevilla, por más que algunos se empeñen en otra cosa, con la puesta en la calle del nuevo palio de la Virgen de la Aurora. Nueva pieza que ha emanado de la creatividad de uno de los grandes nombres de la Sevilla Cofrade, Antonio Dubé de Luque, quien concibiera el diseño original, ahora enriquecido, que en apenas unas semanas podrá disfrutarse en la calle, allá por 1983, para cobijar a la Virgen que gubiasen sus propias manos.
Un ilusionante proyecto que ha sido ejecutado en el taller de José Ramón Paleteiro y que, según apuntaban los rumores podría ser la última gran obra de Dubé, el polifacético artista, en convertirse en realidad. Un extremo que la propia corporación se ha encargado de refutar, toda vez que el propio Dubé está trabajando en el elemento que culminará el conjunto del altar itinerante de la Virgen de la Aurora, el magnífico manto que lucirá la Virgen en un futuro inmediato. Un manto que el artista ha definido como “diferente a todos”, “muy glorioso”, que expresará la “alegría de la Resurrección”.
Manto en cuya concepción, Dubé no ha escatimado esfuerzos, consciente de que es la guinda de un proyecto globalmente concebido que irá bordado en oro, plata y sedas e incluirá elementos en marfil. Un manto en el que Dubé se encuentra trabajando, que verá la luz a medio plazo y que, si bien no será posible su materialización en el transcurso de la efemérides que la hermandad se encuentra celebrando, su cincuentenario fundacional, se erigirá en el próximo objetivo a alcanzar por los cofrades de una corporación cuya evolución en una realidad incuestionable.




