El acuerdo entre las Penas de Puente Genil con el propietario del Señor evita la vía judicial

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús de las Penas de Puente Genil acaba denunciar mediante un comunicado difundido a través de sus medios oficiales de información que este lunes ha adquirido en propiedad la imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas a su anterior propietario Plácido Pérez Ruiz.

Con esta medida se pone fin a una serie de desencuentros que tuvieron su origen «el pasado mes de mayo cuando la cofradía según se desprende del mencionado comunicado recibió por parte del anterior propietario de la Imagen un contrato de cesión con unas cláusulas un tanto extrañas que nos hicieron realizar las consultas oportunas tanto nuestro consiliario Arcipreste y Obispado indicando todas las partes que dichas cláusulas no podían ser aceptadas».

La nota de la Corporación explica que «tras este primer desencuentro y pensando que todo se solucionaría de forma amistosa mediante una donación a favor de la Hermandad comienza un desagradable e interminable proceso de negociación para la compra venta de la imagen».

Además el texto subraya que «hechas las consultas jurídicas oportunas respecto a si generaba algún derecho a la posesión continuada de la imagen durante 22 años y ante la existencia de documentación contratos y recibos del encargo y pago de la imagen por la parte vendedora llegamos a la conclusión de que un acuerdo entre las partes era lo más idóneo para acabar con la incertidumbre de un litigio judicial».

La firma del acuerdo ha llenado de tranquilidad a la Hermandad pontanesa en la seguridad de que la imagen ya es de la Cofradía y por haber pasado a la historia este episodio «desagradable» de tener que «negociar por la imagen de tu titular a la que tanto cariño y devoción se le tiene defendiendo los intereses de la Hermandad siendo los recursos muy escasos».

La Hermandad ha puesto de manifiesto su agradecimiento «a cuantas personas nos han apoyado en este periodo» añadiendo que «a partir de ahora tendremos que realizar cuantas acciones se nos ocurran para poder atender el pago del mismo» más allá de que «desde hoy podamos descansar con la tranquilidad de que el Señor de las Penas es de sus hermanos y hermanas y de tantos que con fe se acercan a Él».