Las nuevas generaciones dominan sin problema alguno las últimas tecnologías. Eso, o que los móviles, ordenadores y demás artilugios los dominan a ellos, porque no hay más que ver cómo la dependencia que tienen de whatsapp y diversas aplicaciones les tiene completamente absorbidos. Con estos tiempos 2.0 también surgen nuevas vías que antes eran impensables.
El cofrade de a pie no está la margen de toda esta revolución tecnológica. Están al día de todo lo que sucede en el mundo de las hermandades y cofradías gracias a Twitter, Facebooko Instagram. Visionan los vídeos tantas veces como quieren en Youtube y los programas de mano de los horarios e itinerarios en Semana Santa han dado salto a lo virtual conscientes de que hoy en día todo tiene que integrarse en el universo digital.
Aparecen también nuevas formas de expresión, como los memes, que no son más que fotografías a las que insertamos texto para hacer alguna gracieta y creernos los Gila del siglo XXI. Como no, el mundo cofradiero no está exento de las tendencias. Se divierten mandando una fotografía de una Virgen a la que añaden frases criticando a la titular mariana de otra hermandad, crean textos que no hacen gracia ni a la madre que los parió e incluso se atreven a hacer un ranquin con las peor vestidas durante la cuaresma. Lo más sorprendente, si es que a estas alturas algo puede ya despertarnos asombro, es que gran parte de los memes salen de los mismos cofrades que luego visten de oscuro cada Viernes Santo.
Si desde luego ya nos sentimos atacados por diversos colectivos, ahora también desde dentro tenemos que hacer frente a todos aquellos que, con un solo clic, envían fotografías a los grupos cofrades de whatsapp y ya se creen los reyes del mambo en un espacio donde el autoestima se mide a base de “me gusta”. Así que, bienvenido sea si con mofarme de las imágenes, poner al hermano mayor de la candidatura contraria a caer de un burro o burlarme del periodista que me cae mal puedo subir mi ego y triunfar ― hundiéndome en la miseria de la poca vergüenza ―. Porque, desgraciadamente, de aquí no se salva ni el que suscribe. Y mientras, estos zotes se suman a las izquierdas y a los progres que ya de por sí nos agravian pasando por encima de todo y de todos.





