Un icono barroco que recupera su esplendor
La restauración del Altar de Plata, una de las piezas más valiosas y representativas del barroco sevillano, ha alcanzado su fase definitiva. Al cumplirse un año desde el inicio de los trabajos, el Cabildo de la Catedral se encuentra ultimando los detalles para que este conjunto monumental vuelva a ocupar su lugar en el transepto del crucero, devolviendo a la Catedral una de sus joyas más emblemáticas.
Inicio de los trabajos y traslado al taller especializado
Los trabajos comenzaron en enero de 2025 con el desmontaje completo de la estructura. Tras una minuciosa planificación y la aprobación del proyecto por la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, las piezas de orfebrería fueron trasladadas a un taller especializado, donde se ha desarrollado la intervención sobre cada elemento con sumo cuidado. La intervención ha incluido la limpieza química y mecánica de las piezas, así como la consolidación de estructuras y la recuperación de elementos dañados por el paso de los siglos.
Intervención técnica y recuperación de elementos
Este altar, diseñado en el siglo XVIII por el pintor Domingo Martínez y ejecutado entre 1725 y 1742 por destacados plateros como Manuel Guerrero de Alcántara, Tomás Sánchez Reciente y el latonero Andrés Alonso Ximénez, presentaba diversas patologías vinculadas tanto a los materiales como a su estructura interna. Durante el primer año de restauración se ha trabajado en la recuperación de la armazón interna y en el tratamiento de las patologías del metal, al tiempo que se ha intervenido en su entorno, restaurando la vidriera de la Ascensión y los retablos laterales de la Virgen de Belén y la Asunción de Durango, integrando la recuperación del conjunto en su contexto histórico y artístico.
Exposición pública y difusión del proceso
En 2025, la exposición «Solium Argenti», organizada por el Cabildo de la Catedral y la Fundación Cajasol, permitió al público observar de cerca las piezas ya restauradas y conocer la historia técnica del Altar de Plata. Esta iniciativa facilitó la transmisión del conocimiento sobre esta obra excepcional y acercó al público la importancia de la restauración, anticipando así el regreso del altar a su lugar original en la Catedral, consolidando su legado artístico y espiritual para futuras generaciones.





