La Hermandad del Amor ha incluido en su último boletín cuaresmal un informe acerca de los pormenores que han rodeado a la restauración de María Santísima de la Encarnación a manos del imaginero de cuyas manos nació, Luís Álvarez Duarte. Un informe que por su extensión, su detalle y su minuciosidad hemos determinado reproducir en su totalidad, conscientes de que carece de sentido reescribir lo que ya está bien escrito. Un texto que firma Juan Carlos Jiménez Díaz, secretario de la Hermandad y que reproducimos fielmente para su lectura. Disfruten, merece la pena.
“Uno de los proyectos más difíciles de acometer en una Hermandad es, sin duda, la restauración de alguno de sus Titulares. La responsabilidad que entraña dicha acción unida a la siempre incógnita del resultado final, hacen que esta acción sea una de las más complicadas de resolver. Nuestra Hermandad, a lo largo de su historia, ha tenido que abordar la restauración de sus tres Titulares. El Santísimo Cristo del Amor, por ser obra renacentista del siglo XVI, ha tenido que ser intervenido en varias ocasiones desde el siglo XIX.
Detectados los problemas de conservación que presentaba la bendita imagen de María Santísima de la Encarnación, la Junta Gestora siempre tuvo claro que la persona que debía acometer su restauración era aquel que la hizo en origen, el imaginero sevillano Luis Álvarez Duarte. Tomamos contacto con él una mañana de primavera en su casa taller situada en pleno Aljarafe de Sevilla. Allí nos recibió amablemente y tuvimos oportunidad de conversar extensamente sobre el estado de la Virgen. El escultor era conocedor de la situación porque hacía unos años que hizo una visita técnica a la Hermandad para evaluar la situación en que se encontraba la imagen de María Santísima de la Encarnación.
Desde aquella fecha, los problemas de conservación se habían agravado notablemente lo que hacía necesaria e inevitable su intervención. La Hermandad, en el marco del año de la Misericordia, ofició una misa de despedida con posterior besamanos el 15 de julio en nuestra Parroquia de Jesús Divino Obrero, muy participada por los hermanos y de especial significación. Trasladada con la mayor dignidad al taller de Luis, durante un período de tres meses, día a día, semana a semana, el imaginero que la tallara en 1979 fue reencontrándose con aquella mujer de ojos verdes que talló para la cofradía del Cerro.
La intervención ha consistido fundamentalmente en resanar la estructura interna de la imagen, sustituyendo elementos sumamente deteriorados y recomponiendo todas las fisuras detectadas. La Junta Gestora, mediante visitas programadas, ha ido supervisando todo el proceso de restauración a fin de que se cumplieran las especificaciones fijadas. Con la limpieza de las adherencias que los años y la devoción de sus fieles habían ido dejando en la imagen, el imaginero daba por concluida esta intervención con la que se garantiza su plena conservación.
La caída de una tarde ya otoñal fue el escenario que sirvió de marco para la recogida y traslado digno de María Santísima de la Encarnación que volvía al origen de su estado, ante la felicidad de los hermanos y del propio Luis. Nos despidió el imaginero con unas palabras que quedaron grabadas en nuestros corazones, “la Virgen ha recobrado su luminosidad y reluce toda su belleza morena”. El domingo 6 de octubre se presentaba la Virgen ante los hermanos para celebrar una Eucaristía en acción de gracias.
Muchos han sido los hermanos y devotos que quisieron colaborar con sus donativos en este proyecto a los que la Hermandad agradece profundamente y cuyo reconocimiento quedó patente en la Eucaristía de bienvenida. Elevamos una oración y nos encomendamos a María Santísima de la Encarnación en acción de gracias para mayor gloria de Dios y de su Amadísima Madre la Virgen María.”





