El Amor recuerda a fray Ricardo de Córdoba nombrándole Hermano de Honor

Con los ánimos calmados pero con el desasosiego aún muy presente, la Hermandad del Amor ha querido recordar la infinita labor y dedicación de fray Ricardo de Córdoba hacia el clero y las cofradías de la ciudad califal. «Nuestro hermano ya marchó a la gloria de Dios, de la que tantas veces nos habló en sus brillantes sermones y predicaciones». El pasado 17 de mayo, la Córdoba cristiana y cofrade quedó huérfana tras trece días de incansables oraciones.

Ya desde la propia llegada del religioso a la ciudad en 1975 comienza la estrecha relación con la Cofradía del Cerro. La corporación ha podido rescatar para el archivo de la hermandad una carta que un joven Fray Ricardo envió al entonces hermano mayor de la cofradía instándole a incorporar una imagen mariana a la estación de penitencia del Santísimo Cristo del Amor. Incluso señalaba ya a Luis Álvarez Duarte para la hechura de la misma, que se hallaba ejecutando la futura imagen de María Santísima de la Soledad. Sin embargo, la corporación estaba entonces sumida en otros proyectos y dejó aparcada la propuesta.

Sin embargo, la tenacidad del fraile franciscano hizo que en 1979 volviera a insistir en esta idea. La junta de gobierno, encabezada por Francisco Vázquez Vacas, aceptó en esta ocasión la propuesta encargando la obra a Álvarez Duarte, bajo la condición de que fuera una Dolorosa de rasgos de mujer cordobesa. De este modo, el 25 de marzo de 1980, fray Ricardo bendijo a María Santísima de la Encarnación en una función solemne a los pies del Cristo del Amor. El religioso se convirtió entonces en vestidor de la dolorosa y en director artístico de la cofradía durante varios años, lo que le llevó a diseñar el paso de palio y el ajuar de la Virgen, así como el Simpecado, las convocatorias de culto de la hermandad, el boletín anual y, recientemente, el nuevo estandarte corporativo. Además, muchos han sido los regalos del fraile, como su propia insignia de oro y la saya blanca bordada.

La vinculación de fray Ricardo con El Amor no acabaría en 1980, pues la Providencia aguardaba su intercesión para la adquisición de la imagen de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes, que tallara Luis Ortega Bru en 1982 para una incipiente cofradía gaditana. La incorporación como titular se produjo el 16 de noviembre de 1991, siendo hermano mayor Joaquín Santiago Fenoy. Además, el fraile franciscano siempre veneró la imagen del Señor con especial devoción. «Tanto los hermanos gaditanos como los que tuvimos la suerte de vivir la llegada del Señor jamás olvidaremos aquellas eucaristías en la Agrupación de Cofradías donde Fray Ricardo exaltó a Dios y su bendito Silencio«, aseguran desde el seno de la hermandad.

El religioso ofrecería también la eucaristía en la Parroquia de San Antonio de Cádiz que inauguraba los actos del XXV Aniversario de la llegada del Señor del Silencio a Córdoba, tras haber participado igualmente años antes en la conmemoración del cincuentenario fundacional de la cofradía. Recientemente volvería a la barriada del Cerro para predicar los triduos en honor a María Santísima de la Encarnación y a Jesús del Silencio. El último acto que presidió en la Parroquia de Jesús Obrero fue la Función Solemne de la dolorosa el pasado 25 de marzo, donde bendijo la nueva saya bordada en oro que estrenaría el Domingo de Ramos.

La inmensa devoción y amor hacia la Madre de Dios llevó a fray Ricardo una constante labor de alabanza a María a lo largo de setenta y dos años de existencia. Prueba de ello es la difusión de los cultos marianos por todo el orbe cordobés, apoyada por la concepción de numerosos enseres y elementos para las cofradías de la ciudad, especialmente vinculados a las dolorosas. No sólo deja tras de sí un ingente cariño y amor de todo el pueblo cordobés, así como nuevos aires de espiritualidad y acercamiento a Dios en pleno siglo XXI, sino que este legado puede verse en una infinita estela de obsequios materiales que brindó a todo el panorama cofrade andaluz.

La brillante trayectoria de Fray Ricardo de Córdoba ha querido ser galardonada por la Hermandad del Cerro. La junta de gobierno de la cofradía, reunida en sesión extraordinaria, ha acordado nombrarlo Hermano de Honor a título póstumo. «Que nuestros Sagrados Titulares, el Santísimo Cristo del Amor, Nuestro Padre Jesús del Silencio y María Santísima de la Encarnación lo tengan en su bendita gloria porque los hermanos del Amor lo tendremos siempre en nuestro corazón», concluye la misiva de la cofradía.