Todas las cosas están mejor cuando están en el orden correcto, a modo de ejemplo, existe un patio, remanso de paz, una isla de naranjos, siempre bajo la sombra de cipreses negros de tamaño inmenso; señalando al inmaculado cielo celeste, con el que solo se atreven a competir las encaladas blancas paredes de este peculiar huerto y patio.
En este huerto existe un camino de cemento que une el Convento del Santo Ángel con las naves llamadas de los pasos, paralelo y de longitud similar a la Plaza de Capuchinos. Allí descansan los pasos de algunas hermandades Cordobesas, El Cister, la Divina Pastora, y alguna otra; este camino está franqueado en uno de sus lados por una reja de hierro forjado separando la zona de paso de lo que es la tierra del mismo huerto.
El otro lateral del camino es una pared con ventanas donde en cada una de ellas en su parte superior derecha se pueden ver y leer unos azulejos donde están perfectamente reflejados los nombres de cada uno de los discípulos de Jesús, ahora soy incapaz de recordar el orden de los mismos desde la nave de los pasos hacia la entrada del convento, pero lo que si recuerdo con claridad absoluta es el lugar que ocupa el último azulejo, es el de Judas Iscariote, el discípulo traidor.
Este azulejo fue puesto cercano al suelo, junto a una pileta de recogida de agua, donde hasta las salpicaduras le llenan, condenado así a no ocupar la altura de sus compañeros de historia, ni lugar destacado en el listado de los mismos.
Este “orden” tan especialmente cuidado es cosa de unas de las personas más carismáticas que he llegado a conocer, de personalidad absolutamente franciscana, como no podía ser menos en este patio encalado y precioso, de tremendo silencio y máxima paz. Fue Fray Ricardo de Córdoba (q.e.p.d.) quien dispuso tan peculiar orden en las cosas de este convento, siendo en aquellas fechas Guardián del mismo y consiliario de alguna de las hermandades que allí moran.
Así tratado Judas de traidor, señalado y apartado de los suyos, dejó marcado su nombre y su posición en la memoria de los que por ese pasillo pasen, lean, vean y entiendan.
Los franciscanos tienen peculiaridades y detalles que pasan inadvertidos a los ojos de los demás, por la intimidad de las mismas, o por la falta de explicaciones como es el caso del mismísimo Cristo de los Desagravios y Misericordia, popularmente conocido por Cristo de los Faroles, siendo el promotor del mismo otro franciscano capuchino Fray Diego José de Cádiz, quien determinó colocarlo en esa extraña posición descentrada en la plaza, y casi desconocida la causa de esta determinación.
Este extraño aparente lugar solamente obedece a un singular efecto solo visible a los que consagran desde el altar de la Iglesia del Santo Ángel, al levantar la Sagrada Forma, sostenidas por sus manos, estando la puerta abierta de la iglesia, entre sus palmas a modo de custodia la escultura del Cristo de los Desagravios parece sostener las manos del oficiante y sobre las mismas el Cuerpo de Nuestro Señor, momento de una intimidad y unidad, únicos en el mundo.
Esta extraña plaza, aparentemente mal distribuida dio lugar a que el insigne arquitecto madrileño Rafael de la Hoz manifestara “Jamás en arquitectura se había hecho tanto con menos”, y además con un discreto secreto que solo los frailes de la Orden Menor Capuchina de Córdoba pueden disfrutar no todos los días, y que para el resto de la población queda en el más absoluto secreto.
Señalo esto dos ejemplos tan distintos, uno por traicionar a su maestro, el otro por enaltecer al Señor, para dar a entender que debemos cuando menos tener en cuenta que ante una ofensa sea del tipo que sea, la has de poner de forma clara y públicamente cerca de una pileta que se llene de todas las salpicaduras, a la altura del suelo, o mejor aún tirada en el suelo, si te ha ofendido últimamente algo, recuerda que ahora tienes cercanas las elecciones y las papeletas de los responsables de la ofensa pueden quedarse tiradas en el suelo por “traición” y quién sabe si se hace mucho con tan poco, y todo correctamente ordenado.
Bueno, para ustedes, Paz y Bien.
En imágenes, el besamanos de la Virgen de los Dolores, de la Hermandad del Descendimiento
El Rincón de Costal Hero | La realidad siempre supera a la ficción, mi arma
¿Cuál será la nueva banda del Nazareno del Cerro?
Francisco José Valderas toma las riendas del Cerro del Águila en unas elecciones con un resultado increíble, con un empate a 600 votos
El Gran Poder de La Línea llevará sones de Rosario de Cádiz en su salida extraordinaria de 2027
Disonancias musicales | Más allá del atril: El director musical como activo estratégico
La crónica | La Virgen del Socorro convierte Córdoba en un altar de emociones
La crónica | La Virgen de los Dolores y del Rayo devuelve al Campo de la Verdad el latido de una devoción de cuatro siglos
La Crónica | El sábado más radiante de la historia de Baeza
El Nazareno de Córdoba aprueba llegar a Carrera Oficial a medianoche y «recupera la Madrugada»
La Virgen del Socorro Coronada vuelve a las calles de Córdoba con la Banda de la Estrella y un tramo azul para una procesión más inclusiva
Todo lo que debes saber de la procesión de la Virgen de los Dolores y del Rayo: itinerario, horario y banda
El cirineo | Completamente enamorado
El capirote | Luz de tristeza
La crónica | La Esperanza convierte las calles de La Línea en un suspiro de magia y devoción para la historia 




