Cruz de guía | El día en el la Virgen de África fue la única protectora de Ceuta

La triste historia que la ciudad de Ceuta ha vivido en los últimos días pasará a ser protagonista de la triste historia y la deriva de una España que ha encallado en la desidia de no reconocerse a sí misma, gracias a protagonistas de carácter psicopático.

Y es que basta con repasar los episodios de crisis sanitaria, social o migratoria para comprobar esa dolorosa constante: la desconexión del Ejecutivo central con las realidades de la frontera sur. Mientras desde los ministerios se redactaban protocolos tardíos y se lanzaban miradas de perfil hacia la otra orilla, las calles de Ceuta encontraban su auxilio en el trabajo silencioso de la comunidad articulada alrededor de su Patrona.

La Virgen de África defendió a la ciudad impregnando el corazón de los ceutíes el coraje necesario para aguantar la invasión y el continuo golpeo de los flujos migratorios. No es una simple metáfora poética; es dar nombre al sentimiento colectivo de un pueblo que se vio solo frente al peligro y que sobrevivió gracias a su propia cohesión identitaria.

Frente a la inacción de los que deben proteger a su pueblo, la Santísima Virgen acudió a la cita con su pueblo recogiendo el cariño del mismo que emprendió la cruzada del miedo implorando el espíritu de Dios y su Santa Madre, tal y como lo hicieron nuestros antepasados hace más de 500 años.