Málaga

El antiguo Cristo Mutilado, el «Santísimo Cristo de la Clemencia”, procesionará el Sábado de Pasión con nazarenos

Los hermanos de la cofradía del Cristo Mutilado de Málaga, reunidos en un histórico Cabildo General Extraordinario de hermanos, celebrado en setiembre de 2020, aprobaron la advocación para su Titular de «Santísimo Cristo de la Clemencia”. De este modo se cerraba el círculo que comenzó con el acuerdo de restauración aprobada en 2018 acometida por el profesor Juan Manuel Miñarro. Este hecho supuso la reposición de las piernas, mutiladas desde que se iniciara la Guerra Civil en 1936. Con esta decisión, la hermandad ponía sobre la mesa volver a salir en estación de penitencia, que dejó de realizar ya en 1976, cuando procesionará el Jueves Santo. Hasta ahora, la cofradía sólo realizaba un vía-crucis en los jardines de la Catedral malacitana cada Viernes Santo.

La cofradía accedía así a la condición indispensable que impuso el Obispado de Málaga para recuperar la salida procesional de la hermandad en Semana Santa. Un sueño que está a punto de hacerse realidad a raíz de la aprobación de los nuevos estatutos de la corporación de la Iglesia del Sagrario de la Catedral que contemplan la salida procesional de la imagen el Sábado de Pasión. Una salida procesional que podrá ser acompañado por un cortejo de nazarenos. Los estatutos prevén la salida procesional del Cristo y de la dolorosa de la hermandad.

Cabe recordar que en 2016, la cofradía incorporó la imagen de la Virgen de la Divina Providencia, una imagen del siglo XVII atribuida a Antonio del Castillo, así como el carácter sacramental a la corporación. Igualmente, está realizando, además, un importante proceso de restauración de su patrimonio.

En 1936, los republicanos asaltaron la iglesia del Sagrario, anexa a la catedral malagueña. Sin embargo, en vez de prender fuego al espacio, prefirieron dañar los símbolos religiosos de otro modo. En el ático del retablo mayor se encontraba un Cristo crucificado que conformaba un calvario junto a la Virgen María y San Juan Evangelista. Debido a la altura, los asaltantes no pudieron acceder a las imágenes, lanzando entonces unas cuerdas que sólo permitieron el desprendimiento de las piernas.

El Cristo fue rescatado por un grupo de hombres mutilados pertenecientes al bando nacional. Posteriormente fundaron una cofradía al amparo de recibir permiso de la Santa Sede para poder dar culto a un Cristo mutilado. El pontífice Pío XII concedió la autorización, con la condición de que se venerara en el sitio donde fue profanado. Se trata de una talla del siglo XVII, cuyo Cristo ha sido convertido en protector de quienes habían sufrido amputaciones durante la guerra civil en el bando franquista. La hermandad pasó entonces a procesionar cada Semana Santa hasta 1976, cuando, tras la muerte de Francisco Franco, los hermanos de la corporación decidieron dejar de realizar pública estación de penitencia.

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