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El Rincón de la Memoria, Jaén, Sevilla

El antiguo manto de la Virgen de la Caridad del Baratillo

A lo largo de su historia las hermandades han contado con un patrimonio que por diversos avatares de la historia ha terminado desaparecido o formando parte de otra cofradía. En el caso que nos ocupa, nos referimos en esta ocasión al manto y palio de la Virgen de la Caridad, de la conocida corporación del Miércoles Santo con sede en calle Adriano.

Virgen de la Caridad en su Soledad

En 1926, la Semana Santa cayó entre marzo y abril, siendo el último día de marzo Miércoles Santo. Aquel día 31 uno de los grandes estrenos que el del palio de la Virgen de la Caridad en su Soledad, dolorosa que además estrenaba manto. Debido a la maltrecha economía lo haría sin ningún tipo de bordado, exceptuando la bambalina frontal, donde se apreciaba el escudo de la corporación, sobre un diseño del prioste Manuel Vázquez Moya.

Habría que esperar hasta el 5 de abril, Miércoles Santo de 1939 para ver el palio totalmente bordado, ejecución que fue realizada en el taller de Manuel Elena Caro. Bajo la técnica conocida como “aplicación” se pudo apreciar un dibujo cuyos bordados partían de un motivo central que iban simétricamente repartiéndose por el resto del palio, a excepción de la parte central de la bambalina trasera y delantera donde se mostraba el escudo de la hermandad. En cuanto a la gloria, esta se realizó en sedas de colores.

El conjunto de manto y palio se vería completado el mismo día de abril pero del año 1950. Años de posguerra que fueron dando sus frutos gracias a la labor que ejecutaron las R.R. M.M. del colegio de San Martín, de la capital gaditana, basándose en un diseño de Juan Pérez Calvo, hermano de la corporación del Miércoles Santo. La técnica, conocida como “de aplicación”, se elaboró sobre hilo de oro.

Manto y palio poco tiempo compartieron estación de penitencia ya que años más tarde, en 1954, se estrenaron las bambalinas y techo de palio que hoy en día puede apreciarse. El manto lo haría casi una década después, en 1963, en este caso bajo diseño de Manuel Elena Caro y bordado en los talleres Sobrino de José Caro.

La llegada del manto y palio a la hermandad de “El Abuelo”

Virgen de los Dolores

Décadas antes, la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, de Jaén, estrenaba un manto, gracias a los

donativos de los devotos, que estrenaría en 1926. Casi veinte años más tarde, en 1948, la junta de gobierno decide encargar un trono a Antonio Sánchez González, cuyo taller estaba en la trianera calle Pureza. Durante el trascurso de la ejecución del nuevo trono, la junta de gobierno de la cofradía jiennense llegó a conocer a Juan Pérez Calvo, quien vestía a las dolorosas del Baratillo, entre otras imágenes. Después, le llegaría el encargo de vestir a la Virgen de los Dolores, de la cofradía de “El Abuelo”.

Una relación que se estrecha con el paso del tiempo, llegando a conocer Juan Pérez Calvo el manto que portaba por entonces la dolorosa de Jaén en la madrugada del Viernes Santo. Conocedor del mal estado del mismo, decide plantearles la idea de adquirir el que lucía por entonces María Santísima de la Caridad en su Soledad, pues se encontraban en una renovación que dejaría sin uso al palio y manto de la imagen.

40.000 pesetas costaron las bambalinas, el techo y los 16 cordones, que sustituirían al palio que por entonces llevaba la Virgen de los Dolores, que había sido adquirido pocos años antes y que estaba llamado a formar parte tan solo unos años hasta que encontrasen otro de mejor calidad. Llegado a Jaén, tocaba el turno de adaptar el manto al paso de la Virgen, tareas que se consiguieron gracias al taller de orfebrería de Pedro Angulo Solís, en Lucena, y que costaron 26.700 pesetas.

Virgen de los Dolores

En cuanto a la gloria del palio, esta permaneció intacta hasta que en un cabildo celebrado el 29 de mayo de 2002 salió adelante la propuesta de sustituirla por una imagen de la Virgen del Carmen con el escapulario, debido a la estrecha vinculación de la Orden con la cofradía, trabajos que realizó Francisco Carrillo Cruz, pintor jienense. Bendecida el 18 de enero de 2003 en el monasterio de Santa Teresa de Jesús, de Jaén, es la que actualmente se aprecia.

Si la hermandad del Baratillo expresó que el palio no viajase hasta Jaén hasta que no estuviese concluido el actual, igual sucedió con el manto. El 16 de marzo de 1963 se acordó su venta -por 150.000 pesetas- llegando el manto a tierras jiennenses posteriormente. En 1972, este sería restaurado por las R.R. M.M. dominicas, quienes añadieron nuevos bordados.

Desde entonces, ambas piezas son las que porta una de las dolorosas que más devoción aglutina de Jaén. Una imagen que no contó con palio hasta la segunda mitad del siglo XX, que portó uno transitorio y que, tras la llegada del antiguo que perteneciera a la corporación baratillera, hoy luce junto con el manto, en la tan esperada Madrugada de Jaén.

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