Formalizado el acuerdo de compraventa entre la cofradía gaditana y la hermandad sevillana, en un nuevo capítulo del patrimonio procesional andaluz
La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Santa María, de la ciudad de Cádiz, ha concluido recientemente la enajenación de su anterior paso de misterio, que será incorporado al cortejo penitencial de la Hermandad de San Juan Evangelista y Nuestro Padre Jesús Cautivo, radicada en la localidad sevillana de Pedrera. Con ello, el antiguo conjunto procesional gaditano continuará cumpliendo su función devocional en el contexto de una nueva realidad cofrade.
La pieza, una imponente estructura tallada en madera de cedro real por el escultor Antonio Díaz Fernández en el año 1989, fue ejecutada en los acreditados talleres sevillanos de Santa Clara. Desde entonces, ha acompañado durante décadas la salida penitencial del titular nazareno por las calles de la ciudad trimilenaria, convirtiéndose en un referente visual del Jueves Santo gaditano.
El acto de formalización del traspaso se llevó a cabo en la sede de la cofradía de Santa María, donde el hermano mayor de la corporación de Pedrera, Juan Pareja Fernández, rubricó el acuerdo en presencia de la junta de gobierno gaditana. Posteriormente, el paso fue trasladado a su nuevo destino en la tarde del lunes 4 de mayo de 2025, completándose así un proceso marcado por el entendimiento mutuo y el respeto al legado procesional andaluz.
Por su parte, Jacinto Plaza, hermano mayor de la Cofradía del Nazareno de Santa María, ha manifestado que “la operación de venta permite a nuestra cofradía dar un paso decisivo en la ejecución del nuevo paso de misterio para Nuestro Padre Jesús Nazareno, cuya primera fase se centrará en la realización de los faroles de orfebrería”. Asimismo, ha subrayado que este hito representa “un impulso esencial para el ambicioso proyecto patrimonial que venimos desarrollando con firmeza, y que encarna la voluntad de renovación y crecimiento de nuestra corporación”.
La transacción, además de constituir un acto de racionalización patrimonial, simboliza también la vitalidad y el dinamismo de las hermandades andaluzas, donde el legado artístico y devocional encuentra continuidad en nuevas manos, manteniéndose viva la cadena de fe, arte y tradición que define a la Semana Santa.





