En el mundo del arte no está al alcance de cualquiera la capacidad de sorprender con su obra. Esta es una condición reservada en exclusiva para aquellos artistas llamados a marcar época en el complicado y exigente panorama de cualquier disciplina artística. Indiscutiblemente éste es el caso de Nuria Barrera, máximo exponente de la pintura religiosa contemporánea, con un estilo costumbrista perfectamente reconocible y que goza del amparo de todo el universo Cofrade porque su trazo se adecúa a la perfección a la especial sensibilidad que nace de las mismísimas entrañas de Andalucía.
Su pincel ha sido capaz de obtener el aplauso unánime en plazas estremadamente complicadas en un año que ha supuesto la consagración definitiva de la artista de Carmona situada indiscutiblemente en el cenit de su carrera. Córdoba y Sevilla se han postrado sin vacilaciones a dos carteles rotundos e incontestables que ya han pasado la historia de la pintura religiosa, marcando el devenir y definiendo la tendencia para las próximas décadas.
No obstante, en virtud de esa condición solamente asociada a los más grandes, Nuria Barrera ha sorprendido con su nueva obra. El magnífico cartel que ha concebido con motivo del Año Santo Jubilar concedido por el 275 aniversario de la fundación de la Hermandad Sacramental de San Juan de Aznalfarache, corporación que ha querido contar con el genio indiscutible de esta artista sublime para esta ocasión excepcional.
Una oportunidad recibida con una enorme satisfacción por la artista que ha manifestado que «desde niña observaba con admiración y respeto al paso por la periferia de Sevilla ese gran monumento que se dibujaba en el horizonte cercano a la ciudad. Un gran Cristo, todo corazón, lucía como un faro que nos guía. Y a sus pies la Madre, que es Amparo, como salida del cincel del mismísimo Miguel Ángel». Es esa magia la que, en palabras de la propia Barrera la ha llevado a anunciar «algo tan importante como un Año Santo Jubilar de la mano de esta querida Hermandad Sacramental de San Juan de Aznalfarache».
Una obra realizada en tabla al óleo y enmarcada en madera con pan de plata, basada en la decoración inspiradora de azulejos trianeros de su magnífica Capilla, que se estructura en una Cruz como retablo cerámico que se compone de paños de azulejos, con decoración vegetal y repetidas en cada una de las imágenes Titulares. Tal y como la propia pintora ha explicado, «el Santísimo Sacramento, origen de esta Hermandad que es Sacramental, hace de nexo de unión y es el centro de la efeméride, cual es el 275 aniversario fundacional de la misma, por ello va engarzada en un medallón con colores distintos al resto».
«El resultado es que quedan enmarcados y engarzados, dando forma a esa Cruz símbolo del año Jubilar que en unos meses dará comienzo y que muestra en el medallón superior San Juan Bautista, en el inferior a Ntra. Sra. de la Paz, en los laterales los Titulares penitenciales, Amor y Dolores e incluye como base una de las cartelas en la que aparece la leyenda de lo que hoy aquí arranca, hecho histórico para la localidad y para Sevilla», ha dicho Barrera que, como decíamos ha sorprendido con esta magnífica obra que se une a la colección de maravillas irrepetibles con las que ha endulzado el paladar de la Andalucía cofrade en este inolvidable 2017.





