El arte y la devoción se unen en la Basílica de San Pedro de Córdoba

La Misericordia presenta el cuadro conmemorativo del 75 aniversario de la llegada a la Hermandad de la Virgen de las Lágrimas y Desamparo

La Basílica de San Pedro de Córdoba fue el escenario elegido para la presentación de un cuadro conmemorativo del 75 aniversario de la incorporación de Nuestra Señora de las Lágrimas y Desamparo a la Hermandad de la Misericordia de Córdoba. La obra, realizada por el reconocido artista sevillano Manuel Peña, es un homenaje a la Virgen y a la Hermandad que la venera.

Manuel Peña, nacido en Sevilla en 1965, es un artista plástico que ha desarrollado una carrera destacada en el ámbito de la pintura y la escultura. Su obra se caracteriza por una gran sensibilidad y espiritualidad, y ha sido reconocida con numerosos premios y distinciones. Peña ha trabajado en proyectos de restauración y conservación de patrimonio artístico y ha colaborado con instituciones y organizaciones culturales de todo el mundo.

La imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo es una obra maestra de la escultura barroca, tallada en el último tercio del siglo XVII. La imagen, de 1,64 metros de estatura, es una representación emotiva y conmovedora de la Virgen, con ojos grandes y lágrimas de cristal que reflejan su tristeza y desamparo.

La presentación del cuadro conmemorativo fue un acto emotivo y significativo que contó con la presencia de numerosos miembros de la Hermandad de la Misericordia de Córdoba, así como de autoridades eclesiásticas y civiles. El acto fue presidido por el presidente de la Hermandad, quien destacó la importancia de la Virgen en la vida de la Hermandad y agradeció al artista Manuel Peña por su obra maestra.

La obra de Manuel Peña es un ejemplo perfecto de cómo el arte y la devoción pueden unirse para crear algo verdaderamente especial. El cuadro conmemorativo del 75 aniversario de la incorporación de Nuestra Señora de las Lágrimas y Desamparo a la Hermandad de la Misericordia de Córdoba es un homenaje a la Virgen y a la Hermandad que la venera, y será un recordatorio permanente de la importancia de la fe y la devoción en la vida de los fieles.