Portada, Sevilla

El arzobispo de Sevilla conoce de primera mano el proyecto de Santo Entierro Grande

La Junta de gobierno de la Hermandad del Santo Entierro ha cumplimentado este martes visita al Señor Arzobispo José Ángel Saiz Meneses para hablar de la actualidad, proyectos e iniciativas de la corporación hispalense, recibiendo «consejo, apoyo y bendiciones por parte de nuestro pastor», según ha puesto de manifiesto la hermandad en un sucinto comunicado difundido a través de sus medios oficiales de comunicación.

Entre los proyectos inmediatos del equipo de gobierno de la hermandad se encuentra la celebración del Santo Entierro Magno que dejó de ser un secreto hace meses, en concreto a principios de mayo cuando diversos medios sevillanos apuntaron los contactos de la Junta de Gobierno que preside Fermín Vázquez, con importantes hermandades sevillanas con el objetivo de organizar un Santo Entierro Grande en 2023 con motivo de la conmemoración del 775 aniversario de la reconquista de la ciudad por parte del Rey San Fernando, que tuvo lugar en el año 1248.

Un proyecto que la corporación del Sábado Santo puso sobre la mesa tanto del Consejo de Hermandades como del Arzobispado, que, obviamente, debería conceder su aprobación para la celebración de acontecimientos de esta magnitud, que no se celebra en la ciudad desde el año 2004; aunque en el año 2013 se organizara un Vía Crucis extraordinario con numerosos pasos de misterio por el año de la Fe, el cual no pudo celebrarse por las inclemencias meteorológicas. Precisamente éste último sería el formato que se está barajando con vistas a 2023, una procesión con catorce pasos al estilo del Vía Crucis Magno celebrado en Córdoba precisamente en 2013.

En cualquier caso, esta procesión, caso de ser aprobada, solo se celebraría en Sábado Santo, evitando perjuicio alguno al resto de hermandades de la jornada: Servitas, Trinidad, Sol y Soledad de San Lorenzo. Conviene recordar que la polémica suscitada con el modo en que se suspendió el Vía Crucis del Año de la Fe, con conatos de salida perpetrados por alguna que otra hermandad provocó que Juan José Asenjo se negase en redondo a aprobar ninguna celebración más de esta índole. Ahora los vientos corren en una dirección absolutamente contraria en Palacio, como atestigua el contacto de hoy.