El arzobispo de Sevilla tras rezar ante el Cachorro en San Pedro: “Dejemos que el Señor nos toque y transforme el corazón”

La majestuosa imagen del Santísimo Cristo de la Expiración, popularmente conocido como el Cachorro de Triana, ya se encuentra expuesta en la capilla de San Pío X, en el interior de la Basílica de San Pedro del Vaticano, donde permanecerá durante la celebración del Jubileo de las Cofradías. Junto a ella, también recibe la veneración de los fieles la imagen de María Santísima de la Expiración, procedente de Málaga. Ambas devociones están siendo objeto de continuas muestras de piedad por parte de peregrinos llegados desde diversos países.

La mañana de este miércoles, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, acompañado por los obispos auxiliares, Teodoro León y Ramón Valdivia, así como por el hermano mayor de la Hermandad del Cachorro, José Luis Aldea, presidió una intensa oración ante el crucificado sevillano, obra cumbre de Francisco Antonio Ruiz Gijón. Durante su estancia en la basílica, el prelado saludó personalmente a numerosos peregrinos provenientes de Chile, Brasil, Francia o Italia, que se acercaban conmovidos ante la imagen trianera.

En declaraciones posteriores, monseñor Saiz Meneses subrayó el carácter profundamente espiritual de este acontecimiento, afirmando que “es un momento de alegría, emoción y encuentro con el Señor y María Santísima”. Invitó a todos los presentes a vivir esta semana jubilar con plenitud, “con toda la intensidad de que seamos capaces, para recibir toda la gracia y el amor que el Señor nos quiere conceder”.

Dirigiéndose en particular a los peregrinos llegados desde Sevilla, Málaga y otras ciudades españolas, el arzobispo los animó a dejarse interpelar por la gracia del Jubileo: “Vivamos estos días jubilares con actitud de oración. Dejemos que el Señor toque nuestro corazón y lo transforme, que produzca en nosotros un antes y un después en nuestras vidas”.

Finalmente, monseñor Saiz Meneses exhortó a los fieles a ser testigos del Evangelio tras su regreso a casa: “Volvamos a nuestras casas como testigos del amor de Dios, de Cristo resucitado, de la mano de María Santísima, la Madre que nos guía en el camino y es fuente de nuestra esperanza”.

Con esta presencia extraordinaria en el corazón de la cristiandad, el Cachorro de Triana no solo proyecta la devoción sevillana al mundo, sino que se convierte en símbolo de una Iglesia viva que se expresa a través del arte, la fe popular y el encuentro con Dios en el marco del Año Jubilar.

2025-05-14 Mensaje Mons Saiz Vaticano-Cachorro