La ciudad cuenta desde hoy con un nuevo punto de referencia devocional en pleno barrio de San Andrés. En el número 3 de la calle Hermanos López Diéguez luce ya el retablo cerámico conmemorativo del Cincuentenario de la Hermandad del Buen Suceso, una obra que fue presentada en 2022, coincidiendo con los actos principales de aquella efeméride, y que ahora se encuentra plenamente integrada en el paisaje urbano cordobés.
Un proyecto nacido en el Cincuentenario
La pieza fue concebida hace tres años como recuerdo tangible de la conmemoración fundacional de la cofradía del Martes Santo. Su presentación tuvo lugar en 2022, al término de la Función Principal de María Santísima de la Caridad, celebrada en la Parroquia de San Andrés Apóstol. En aquel contexto, la hermandad quiso dejar constancia de su gratitud hacia los hermanos, devotos y vecinos que durante cinco décadas han engrandecido la vida de la corporación y del propio barrio.
El diseño de Rafael de Rueda Burrezo
El asesor artístico y hermano de la cofradía, Rafael de Rueda Burrezo, fue el encargado de realizar el diseño del retablo. Su propuesta se articula en torno a un lenguaje clásico, marcado por la orla barroca característica de los retablos cerámicos tradicionales, que dota al conjunto de una gran fuerza expresiva y lo vincula con la estética más genuina de la Semana Santa cordobesa.
Significado devocional y comunitario
El azulejo se ha concebido como un tributo a los Sagrados Titulares del Buen Suceso y de la Caridad, pero también como un reconocimiento a todos los hermanos y devotos que han sostenido con su fe y dedicación el crecimiento de la cofradía a lo largo de estos cincuenta años. Al mismo tiempo, constituye un homenaje explícito al barrio de San Andrés, sin el cual no puede entenderse la historia de esta corporación penitencial.
La imagen del Señor del Buen Suceso en el retablo
En el centro de la composición destaca la representación del Señor del Buen Suceso, derramando su gracia y protección sobre Córdoba y sobre todos sus habitantes. El simbolismo de esta imagen trasciende lo artístico, convirtiéndose en un mensaje espiritual de cercanía y amparo hacia toda la ciudad.











