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Sevilla

El Belén de la Solidaridad reproduce el Palacio Arzobispal

El Belén de la Solidaridad, es un original nacimiento de estilo sevillano que elaboran personas trasplantadas. En el Convento hispalense de Santa Rosalía, se representa el Nacimiento entre grandes maquetas de edificios emblemáticos de la ciudad de la Giralda. Los talleres de maquetación, están ubicados en un local de San Jerónimo que el Excmo. Ayuntamiento de Sevilla les ha cedido con un alquiler a bajo precio.

El maestro belenista, Rafael Álvarez Núñez, que fue trasplantado de hígado, es quien dirige a un equipo de más de 30 personas todas ellas trasplantadas, que llevan las labores de construcción de maquetas de los edificios hispalense, para el Belén de la Solidaridad, que han construido a escala y con todo lujo de detalle, las espectaculares maquetas.

En esta 17ª edición se recrea el Nacimiento alrededor de las maquetas del impresionante edificio del Palacio Arzobispal y la fuente-farola de la plaza Virgen de los Reyes frente al mismo edificio. El Palacio Arzobispal de Sevilla se encuentra en la Plaza de la Virgen de los Reyes, junto a la Catedral y la Giralda. También tiene fachadas a las calles Placentines y Don Remondo. Es la residencia oficial del Arzobispo titular de la Archidiócesis de Sevilla.

Fernando III el Santo, tras conquistar Sevilla en 1248, cedió unas casas en 1251 para que se estableciese Don Remondo de Lozana, Obispo de Segovia, que se convirtió en el primer Obispo de Sevilla.

Esas casas almohades estaban construidas sobre un conjunto termal de la época romana. A lo largo de los siglos el palacio inicial se fue ampliando hasta que una reforma a mediados del siglo XVI, encargada por el Arzobispo Don Rodrigo de Castro al arquitecto Vermondo Resta, lo deja con la estructura y apariencia actual.

Tiene una extensión de 6.700 m2 y está construido alrededor de dos patios principales de estilo manierista, construidos en los siglos XVII y XVIII, y de otros menores ajardinados en la parte posterior. El edificio es de dos plantas de altura. Se eleva sobre un zócalo de piedra blanca y se modula mediante pilastras entre las que se abren los vanos, que en la planta baja son ventanas y en planta alta balcones.

En la fachada principal hay once vanos en cada planta, quedando la portada y el balcón principal desplazados hacia la derecha, ya que el edificio experimentó una ampliación hacia el Suroeste. La fachada de poniente es más armónica y simétrica con seis vanos en cada planta, además de los que sirven de portada y balcón principal.

Ambas plantas se separan por un entablamento corrido. Sobre la cornisa se abren los balcones de la planta superior en línea con las ventanas inferiores. La cornisa se decora con dentellones y en la cubierta de tejas aparecen buhardillas. Las ventanas se decoran con molduras con orejetas y tarjetones, que se sitúan sobre ellas, y los balcones se protegen con guardapolvos de pizarra.

Este edificio es el primero del barroco sevillano que usa técnica mixta de piedra y ladrillos, que da a la fachada una tonalidad bicolor al enlucirse los ladrillos en color almagra y combinarlos con la piedra martelilla, de las canteras de la Sierra de San Cristóbal, de color amarillento. Colores sangre de toro y albero, como en otros edificios emblemáticos de la ciudad.

La portada principal está situada en la cara Sur. Fue ejecutada entre 1703 y 1705 por el maestro cantero Lorenzo Fernández Iglesias sobre dibujos de Diego Antonio Díaz. Es una de las más monumentales del barroco sevillano y sirvió de referencia a la del Palacio de San Telmo.

Se organiza en dos cuerpos, siendo el inferior de columnas corintias pareadas que se elevan sobre un plinto. Sus fustes tienen el tercio inferior ricamente tallado, decorándose la parte superior con guirnaldas y frutos.

El vano de la puerta es de medio punto y está decorado con una gruesa moldura, casi cilíndrica, con orejetas. En su clave hay un relieve con una carátula y sobre ella está labrado el escudo del Arzobispo Don Manuel Arias, ya que se construyó bajo su patrocinio.

Separa los dos cuerpos de la portada un frontón curvo y partido. En los extremos, a la altura del balcón, hay dos estatuas de ángeles tenantes que portan sendos blasones.

El balcón central está flanqueado por pilastras y paramentos profusamente decorados con elementos vegetales, frutales y geométricos, rematadas en ménsulas sobre las que corre un entablamento cuya cornisa se curva en el centro para alojar el vano del balcón.

Por último el conjunto se encuentra rematado por una peana con una cruz de hierro forjado entre dos jarras con azucenas, flanqueado a su vez por sendos flameros de piedra.

En el costado que da a la Calle Placentines posee otra portada, mucho más sencilla, que cobija tradicionalmente a la Imagen del Señor de la Sagrada Cena en la mañana del día del Corpus Christi.

Durante la Guerra de la Independencia fue utilizado como Cuartel General del ejército francés y residencia del Mariscal Soult y oficiales. Años después, los Duques de Montpensier vivieron en él mientras reconstruían el Palacio de San Telmo.

En el Palacio están ubicados el Archivo General del Arzobispado, que conserva toda la documentación eclesiástica de la archidiócesis hispalense, y la Biblioteca. Posee una importante colección de pinturas y esculturas del barroco sevillano y es la tercera pinacoteca de la ciudad, tras el Museo de Bellas Artes y la Catedral. Está considerado Monumento Histórico Artístico desde 1969.

La Fuente de la Farola de la Plaza Virgen de los Reyes es una fuente muy emblemática de Sevilla, testimonio de la renovación urbana de la ciudad para la Exposición Iberoamericana de 1929. Fue encargada al escultor José Lafita Díaz.

Consta de una gran alberca cuadrilobular, en cuyo centro se alza un vástago principal muy vistoso por sus molduras, pilastras y relieves. Cuatro mascarones vierten el agua sobre grandes veneras. Está rematada con una farola de hierro fundido, con 5 faroles, y rematada con una cruz. Realizada en mármoles blanco, negro y rojo de Alicante. Fernando Marmolejo ejecutó el remate superior.

La fuente fue completada en 1931 con un refugio octogonal para peatones, rodeado de un acerado circular de chinos lavados blancos y negros que hacían dibujos geométricos, que formaba parte del monumento diseñado por Lafita. El enchinado desapareció en 1994 siendo sustituido por un escalón octogonal.

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