El Bendito rebaño de Capuchinos clamó a su Divina Pastora

El recorrido de este año contó con una visita a la Parroquia de San Julián

Los pastoreños de Capuchinos han vivido con esplendor un nuevo Domingo de Mayo junto a luz y guía, la Divina Pastora .

La Virgen salía radiante a las seis de la tarde del icónico convento a los sones de la Marcha Real, tras la cual sonaba el Himno de la Coronación, interpretado por el coro de la corporación y la Banda de Nuestra Señora de las Nieves de Olivares, que se estrenaba tras la venerada Imagen.

Tras ello, el cortejo cruzaba la Ronda de Capuchinos para acercarse al cercano barrio de San Julián en un intinerario inédito, preparado especialmente para celebrar el centenario de la Coronación Canónica.

Momentos irrepetibles en la triunfal procesión de la Divina Pastora de Capuchinos. Fotos: Andrés González.

Las plazas y rincones de este emplazamiento formaban parte de la historia pastoreña, y por ello la Virgen los recorría en su procesión después de muchos años.

El momento culmen de esta primera parte de su paseo por la ciudad llegaba con la parada en la Parroquia de San Julián, compartiendo unos instantes de fraternidad con la corporación del Rosario de San Julián y la Hiniesta.

A la salida de la conocida iglesia , la Divina Pastora se acercaba al Convento de San Cayetano, justo enfrente, donde recibía una fabulosa petalada.

Pero el cénit del delirio ocurriría varias horas más tarde, ya en el tramo final del recorrido y con cientos de personas agolpadas en una calle Antonio Machín decorada con mimo para estos momentos de tanto calado sentimental para hermanos y cofrades.

Cantos, vivas, marchas, fuegos artificiales y aplausos ponían el broche a una jornada memorable para la corporación letífica tras dos años de espera por las circunstancias sanitarias vividas.

La Divina Pastora volvió a reunir a su cuantioso rebaño para vibrar de emoción en una salida que quedará grabada en los corazones de toda Sevilla.