Manuel Pérez Moya, deán de la Catedral de Córdoba ha afirmado que, concluido el estudio arqueológico que se ha acometido con motivo de la segunda puerta del mayor templo de la diócesis, han revelado que las reformas realizadas en el siglo XVII-XVIII gozaron de una extraordinaria complejidad y fueron extremadamente importantes para evitar que el muro cayera.
Siendo preciso modificar el último proyecto presentado, a resultas del mencionado estudio, para poder preservar los restos arqueológicos hallados, la propuesta pasa ahora por una puerta de cristal, que deje pasar la luz y con dos hojas abatibles que permita conservar “la integración del Patio en el edificio” cosa que se ha logrado gracias a la retirada de la celosía.
Además Pérez Moya ha querido poner especial énfasis en el daño que las celosías provocan en el edificio afirmado que “son una amenaza que dañan el muro norte”. De hecho la celosía retirada con los frecuentes cambios de temperatura, propios de la ciudad de Córdoba, causaba una tremenda presión en el muro que amenazaba su integridad, descartando por tanto una vuelta atrás.





