El Calvario celebra un agitado Cabildo con el cambio de capataz encima de la mesa

Una vez más, el universo cofrade se encarga de demostrar la memoria selectiva de la que gozan muchas de las personas que lo integran y cómo el trabajo bien hecho y la construcción de un proyecto coherente, caen en saco roto cuando se anteponen otros intereses. La noche ha sido agitada en la sede social de la Hermandad del Calvario, que ha tenido lugar el Cabildo Ordinario y de Cuentas que, con carácter anual, celebra la Corporación de San Lorenzo en virtud de lo que establecen sus Reglas Corporativas.

Los momentos más llamativos de la Asamblea han acaecido en el momento de someter a votación las Cuentas Anuales y posteriormente, en el apartado de Ruegos y Preguntas. Así, las cuentas de la cofradía han sido rechazadas por una exigua diferencia de 2 votos. 23 hermanos han votado a favor de respaldar su contenido frente a 25 que han opinado lo contrario.

No obstante, los momentos de mayor tensión se han producido en el desarrollo del tiempo destinado a los Ruegos y Preguntas, momento que ha sido utilizado por algunos hermanos presentes en el Cabildo para reivindicar la figura de Fernando Chiachio, como capataz de Jesús del Calvario, puesto para el que el equipo de gobierno que preside el actual hermano mayor Rafael Guerra, decidió elegir hace cuatro años a otras personas.

Cabe recordar en este sentido, que Hermandad del Calvario se enfrenta a un proceso electoral en los próximos meses y que Rafael Guerra no podrá concurrir al mismo por agotar su segundo mandato. Según apuntan fuentes a las que ha tenido acceso Gente de Paz, un núcleo de hermanos favorable a la candidatura que fue derrotada en las pasadas elecciones, que fue encabezada por Maria del Carmen Hinojo, proclive a la vuelta de Chíachío el llamador el Nazareno de San Lorenzo, está concretando una candidatura con vistas a participar en el proceso. Está por ver sí desde el seno de la actual junta de gobierno o su entorno cuaja una segunda candidatura que defienda lo construido en estos últimos años.

Y es que, si bien los comienzos de este segundo mandato de Guerra fueron extremadamente complejos, con indeseados cambios de capataces, que no tuvieron el apoyo necesario por parte de miembros de cuadrillas anteriores, la cofradía ha logrado alcanzar la plena estabilidad de la mano de dos capataces cuya contrastada experiencia y  evidente buen hacer, Carlos Lara y Jesús Ortigosa, no parece gozar del reconocimiento de cierto sector de la hermandad cuyo objetivo es deshacer lo construido por el actual equipo de gobierno, para volver al mismo punto en el que la cofradía se encontraba hace ahora cuatro años. 

Precisamente en el contexto de la consecución de este objetivo, se enmarca el rechazo de las cuentas y el hecho de que el Cabildo no se haya desarrollado de manera precisamente apacible. Los siguientes meses determinarán sí termina concretándose una candidatura emanada del actual sector oficial de tal modo que los hermanos del Calvario se enfrenten a una encrucijada: consolidar lo construido o volver a empezar. El tiempo pondrá a cada cosa en su sitio.