La Hermandad de Jesús del Calvario ha puesto negro sobre blanco, mediante un comunicado difundido a través de sus medios oficiales de información, la suspensión indefinida del santo rosario extraordinario por las calles de la feligresía (previsto precisamente para este sábado) y el besamanos extraordinario que iban a protagonizar Nuestra Señora del Mayor Dolor.
Asimismo, quedan suspendidos sine die el pregón y una conferencia sobre la Virgen María actos todos ellos inmersos en la celebración del 75 aniversario de la dolorosa de San Lorenzo. En el citado comunicado la Junta de Gobierno subraya que anunciará oportunamente, cuando se restablezca la normalidad, los actos que a causa de la pandemia que padecemos se ha visto obligada a suspender.
Conviene recordar que para finalizar los actos programados en este año conmemorativo, en el mes de octubre de 2020 está prevista la celebración de un Septenario en honor de la Virgen. Los sacerdotes encargados de celebrar la Sagrada Eucaristía en estos días de culto serán antiguos consiliarios de la hermandad, culminando con una solemne Eucaristía el 12 de octubre de 2020 presidida por el Obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández González.
En 1945 se bendijo la actual Imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor, obra de Francisco Díaz Jiménez y Antonio Castillo Ariza, que vino a colmar las aspiraciones que tenía la Hermandad de poseer una efigie mariana que recordase a la que, años atrás, era cedida por las religiosas de Jesús Nazareno y que hoy es titular de la cofradía del mismo nombre, con la advocación de María Santísima Nazarena.
Al igual que la Nazarena, Nuestra Señora del Mayor Dolor eleva su mirada al cielo, levemente inclinado hacia la derecha el rostro dolorido. Coinciden rasgos fisonómicos, aunque en la Dolorosa de San Lorenzo el modelado es más fuerte y mayor el tamaño facial; la anatomía del cuello es más pronunciada y los dedos algo más movidos.
Varía, especialmente, la encarnadura. La actual es obra de Miguel Ángel González Jurado, aplicada tras el lamentable incendio que afectó a la efigie en 1995, aclarando algo los tonos oscuros dados a la imagen por el mismo artista en 1990. Entonces le talló unas nuevas manos, de postura y proporciones similares a las de Díaz y Castillo, pero más trabajadas en los detalles anatómicos.





