El capirote | De la desinformación y otros males

Quienes hemos cursado Periodismo sabemos los efectos que puede tener la desinformación en la sociedad. Entre otras cuestiones, puede manipularse a la opinión pública, influenciando en determinados comportamientos. Es tal el poder que tiene el periodista sobre la sociedad que conviene informarse antes de afirmar informaciones para que así se esté contando con certeza lo que se defiende.

Informarse bien es además fundamental para el trabajo del periodista. La veracidad, el hecho de corroborar fuentes es importante porque evita la propagación de noticias falsas o rumores. Un periodista bien informado genera además confianza entre el público. Es por ello que el público, cuando detecta una fuente de información confiable, suele recurrir a ella para ahondar en aspectos de temáticas que le resulten interesantes. No solo se trata de escribir bien, ya que el mensaje que se transmite puede dar lugar a erróneas interpretaciones, sino que hay que ser responsable con lo que se cuenta.

Cuando el pasado martes 3 de diciembre la Esperanza Macarena recibió la Rosa de Oro pude contactar con la retransmisión que mostraba cómo se desarrolló un evento tan importante para toda la ciudad de Sevilla. Al otro lado, el periodista Mario Daza -quien nos recordaba también la hora “son la una y diez”, “son la una y cuarto”*-, que llegó a afirmar en no pocas ocasiones que la Macarena era la primera dolorosa del mundo en recibir esta distinción por parte del Papa.

Esta tesis fue defendida también por López de Paz, que se reafirmaba una y otra vez en su programa radiofónico y en prensa -fácilmente identificable porque escasos son los interrogativos indirectos que tilda correctamente-. Y después se lo escuché a Víctor García Rayo, al actual hermano mayor de la Macarena y a un sinfín de público que este fin de semana acudió al besamanos de la Madre del Señor de la Sentencia.

El hecho de afirmar con rotundidad una idea lleva detrás una búsqueda de información, contrastación de fuentes, verosimilitud de las mismas para no acabar errando. Aquí, un simple periodista buceó en los archivos y en distintas páginas del Vaticano para encontrar referencias que refrendaran tal afirmación por parte de dos conocidísimos periodistas que no solo abordan información cofradiera. Y me encuentro con que la Macarena es la tercera imagen de dolorosa que es distinguida con la Rosa de Oro. En primer lugar, sucedió con la Virgen del Socorro, patrona de Valencia, en Venezuela, que es además la única imagen mariana del país que la posee, hecho que sucedió en 2010 con motivo del centenario de su coronación canónica. El segundo lugar lo ocupa la Virgen de los Siete Dolores de Šaštin, que es además patrona de Eslovaquia, una de las grandes devociones del norte de Europa. Recibió la Rosa de Oro en 2021.

Teniendo en cuenta que tales periodistas destacan que la Macarena es una devoción universal, ¿cómo es que no conocen previamente que ya ha habido dos dolorosas que obtuvieron este reconocimiento? De acuerdo, todos nos equivocamos, pero las afirmaciones tan rotundas deberían ir de la mano de búsquedas de información más contundentes todavía.

Habrá quien piense que es poco el corporativismo mostrado, pero más allá de ello -no creo en esa actitud de defensa a ultranza de la solidaridad interna- el periodista tiene que tener en cuenta que, sin una búsqueda pormenorizada previa, el error puede dar lugar a que quede en el imaginario colectivo sin que sea analizado, tomando como cierta una cuestión que no es tal.  

(*) La forma correcta es usar el verbo ser en singular: es la una, sea de la tarde o de la madrugada. Son la una es incorrecto porque una está en singular. El resto de las horas sí se dicen en plural.