Si la Cuaresma dura cuarenta días, la precuaresma se nos mete justo después de que los reyes magos repartan la ilusión entre las grandes avenidas. Pero el sentimiento cofradiero se ha acabado desbordando tanto que tenemos Semana Santa todo el año. Rebosa el sentimiento y también nosotros terminamos por desbocarnos.
Habrá quien reconozca a la hermandad de la Esperanza de Triana con tan solo ver una lágrima de su dolorosa o la mano apoyada sobre la roca del vecino más antiguo del viejo arrabal. Pero hay otros que la conocen, sobre todo, de fuera, por el famoseo que se deja ver en Semana Santa junto a sus imágenes predilectas.
El mundo del corazón –o de las vísceras– disfruta la semana más hermosa del año siguiendo patrones inalterables la mayoría de las ocasiones. Desde un balcón, en un palco, en un restaurante del centro –te lo cierran si eres un empresario reconocido casado con una famosa actriz o un expresidente, o cualquiera que tenga billetes– o debajo de un paso.
Quién nos iba a decir que Fran Rivera se iba a poner a disparar ante los medios por no haberle permitido jubilarse de las trabajaderas como él hubiera querido. Afirma que no buscó a los medios, que estos fueran tras él, como si ahora también tuvieran estos que cargar con el peso de las palabras que, haciendo uso de su libertad de expresión, retumbaron y fuerte por Pureza. Si alguien le pone vagamente cara a su hermano mayor, también él despejó la incógnita.
La cuestión es más sencilla que una ecuación. Si se te concede una prórroga por lluvia, habría que tener la misma consideración con el que lleva la cruz de guía. Aquí los hermanos pueden exigir también su condición de repetir su puesto si ese determinado año llueve. Y acabamos entrando en un bucle –otro más– de la Semana Santa.
Si este Viernes Santo la lluvia no hace acto de presencia, no se aflijan. Porque lo verán con tan solo unas horas de diferencia con respecto a otros años. Por la tarde, con el Cachorro. Aquel que frente a Pureza exclamaba «¡oh! mi Cristo, mi Cristo», ahora se siente como pez en el agua cerca de la torre que corona la ciudad. Otra vez lo veremos haciendo el relevo en la plaza de San Francisco.





