Qué bien ha venido el cabildo extraordinario en la Macarena cuando escasean noticias cofradieras. O cuando escasea todo, porque a estas alturas los periodistas sacan noticias de hasta debajo de las piedras por tal de rellenar espacio. Es lo que tiene el verano.
El cabildo fue un bochorno, caracterizado más bien por echar balones fuera que por asumir responsabilidades. Catapultada la noticia a informativos de ámbito nacional, lo único que nos falta es una chirigota de todo este tinglado que han montado precisamente quienes se dan golpes de pecho defendiendo a su Virgen.
Aquí ha quedado patente, una vez más, el daño que pueden causar distintos actores de la sociedad. Pero nadie asume que no ha hecho los deberes como debía. Y de continuar volveremos a encontrarnos con capítulos que causen auténtica vergüenza. Porque el hombre tropieza dos veces en la misma piedra y cuando pasen el tiempo nos habremos olvidado de lo que es estar a la altura de un icono reconocible en todo el mundo.
La junta de gobierno pide que no se haga burla de todo este proceso, cuando precisamente son los responsables de que durante más de un mes el tema más comentado en los mentideros cofradieros sea precisamente este. Y el nivel se observa más allá de la propia restauración ya que, de no haber sido por toda esta polémica, por ejemplo, no habríamos sabido que la dolorosa contiene en su hermandad galerías provocadas por ataques de dos tipos de insectos xilófagos, dato del que tenemos conocimiento gracias a informe diagnóstico del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.
Caso aparte merecen algunos periodistas que intentan defender lo que prácticamente no tiene defensa alguna. Y también es necesario que dicha caterva se pregunte hasta qué punto son culpables de una historia que es mejor olvidar, pero que difícilmente podremos.
Y así, entre unos y otros se llegó a una situación nada deseable, que nos ha hecho convertirnos en el hazmerreir de media España –porque la otra está de vacaciones– y volvemos a indignarnos por titulares y comentarios a los que poco caso debemos hacer en vez de pedir explicaciones a quienes viven dos manzanas más abajo de esta bendita ciudad.





