El capirote | Los audios macarenos

Cuando parecía que las aguas bajaban mansas desde el arco hasta el Guadalquivir, volvemos a intuir un nuevo torrencial que se lleva por delante a la mayoría de la cuadrilla de la Macarena. La actuación perpetrada por Santiago no deja indiferente por varias razones.

Entre otras, pone de manifiesto el poder que tiene un capataz dentro de la hermandad. Hace décadas era impensable que se pudiera tener tal libertad como para cesar a la mayoría de costaleros de una cuadrilla. ¿Cesar? Así como tal se lee en diversos medios de comunicación. Lo que Antonio Santiago ha hecho ha sido echarlos, expulsarlos. Han sido despedidos desde algunos con dos años bajo las trabajaderas hasta otros con tres décadas de experiencia.

La hermandad permanece al margen, pero no se puede poner de perfil cuando los afectados son quienes llevan a la Madre de Dios. El manejo de las redes sociales de la corporación nunca ha sido su punto fuerte, pero ahora queda al descubierto intentando pasar de puntillas sobre un asunto que debería ser atajado desde su departamento de Comunicación.

La acción de Santiago huele a venganza. Por mucho que manifieste que quiere empezar desde cero. ¿Se imaginan a un hermano mayor recortando la nómina de nazarenos porque sabe quiénes no lo votaron en los últimos comicios? Nos llevaríamos las manos a la cabeza. Y esta limpieza no es más que lo mismo, pero debajo del paso. Empezar de cero con la presencia de algunos miembros de otras cuadrillas… ¿Falta de confianza? ¿Se imaginan el cese de nazarenos con el mismo pretexto?

Que la venganza es un plato que se sirve frío no es más que un tópico que con el modo de actuar de ciertas personas vuelve a asomar nuevamente. La polémica no ha abandonado a la hermandad o, al contrario. Desde pedir la impugnación de la igualá hasta los audios que muestran el daño causado, algunos de ellos emitidos desde el más profundo pesar debido a una cuestión que, aunque ya venía barruntándose, algunos imaginaban que pudiera hacerse realidad. ¿Quién les ofrece ahora su hombro para que decenas de ellos puedan ser consolados? ¿Qué papel juega ahora la Hermandad de la Macarena en medio de tal controversia? ¿No tenemos palabras del reciente hermano mayor porque es más cómodo posar para las cámaras con políticos y otros personajes cuando asisten al besamanos o visitan estancias que no podrían visitar el resto de devotos que sí son hermanos?

En contra de lo que pudiera parecer, este capítulo no es más que una nueva entrega del rumbo hacia el que se dirigen las hermandades. Otro ejemplo en un manido universo cofradiero que se va hacia una dirección contraria a la que se dirigía tiempos atrás.