El capirote | Los sueños que vendrán

Inmersos ya en el tiempo de las Glorias, después de una feria que ha vuelto a demostrarnos que ya el turismo asfixia la ciudad desde hace años, el paréntesis que hemos cerrado nos lleva de nuevo a pensar en las maravillas que vendrán. Nos espera por delante un nuevo Rocío de ensueño, una radiante mañana de Corpus (que esperemos no acabe aguándose como el pasado año), procesiones extraordinarias como la del Cristo de Burgos o, la más próxima, la de Madre de Dios de la Candelaria, que este año presidirá el pregón de Glorias en la Magna Hispalensis.

Pero, no nos engañemos, nuestras miradas están puestas en el 8 de diciembre, una jornada que será histórica y de la que ya van conociéndose algunos detalles, como el itinerario o cómo llegarán las imágenes. La protectora de Dos Hermanas lo hará en vehículo, como la última vez que visitó la ciudad, el pasado año 2023, el 23 de noviembre, cuando salió acompañada por San Fernando con motivo del 775 aniversario de la restitución del culto cristiano en la ciudad.

¿Qué pasará con las imágenes de Sevilla capital? Veríamos otros tantos sueños por cumplir. Porque la Macarena llegaría, según apuntan, a la plaza de San Lorenzo donde recogería a su hijo, en una madrugada insólita, donde ambos partirían hacia el primer templo de la ciudad. Juntos en una estampa que quedaría para la historia y que no sería la única que contaría con infinidad de móviles al alza.

En el otro lado del río, hay constancia de que la Esperanza de Triana salió en procesión en la tarde del Viernes Santo formando una única procesión junto con el Cachorro. De aquello hace tanto que nadie puede contarnos cómo fue. Ni siquiera se conservan instantáneas, aunque circulen algunas que se cree como auténticas y que no son más que un ejemplo de la tan conocida Inteligencia Artificial. También asistiríamos a un encuentro que quedaría grabado con letras de oro en los siglos de nuestras cofradías. La Esperanza de Triana y el Santísimo Cristo de la Expiración se encontrarían en el Altozano, formando un único cortejo hasta la catedral. Si finalmente se hacen realidad estas estampas, pocas maravillas podrían superar las vivencias que llevaríamos consigo. Hasta entonces, tan solo habrá que esperar poco más de ocho meses.