Las relaciones entre el arzobispado y las hermandades no siempre han sido tan idílicas como en ocasiones puede parecernos. El devenir de la historia nos deja episodios como puertas cerradas al llegar la cofradía, en el marco visible, pero de puertas hacia adentro los enfrentamientos no fueron menos.
Ahora somos testigos de una buena conexión entre dos importantes instituciones de la ciudad. Si le sumamos el Ayuntamiento, ya varía el asunto. Porque las extraordinarias han llegado a convertir la Semana Santa en perpetua. Una ciudad como Marina d’Or -ahora rebautizada como Magic World Resort- donde en vez de vacaciones tenemos procesiones durante todo el año. No lo diga usted muy alto que pronto aparecen los radicales de las cofradías, que a un paso están de que se les confunda con miembros de la kale borroka. Y es que el consistorio está siendo testigo de cuánto le cuesta a la ciudad que una hermandad se replantee una salida extraordinaria.
Despejada la problemática del Ayuntamiento con respecto a las procesiones fuera de su salida anual, el entendimiento, como afirmamos, entre arzobispado y cofradías a traviesa ahora un momento dulce. Nunca fue tan fácil aprobar el deseo de una junta de gobierno de sacar sus titulares a la calle. Tantos motivos y todos concedidos, a excepción de unos escasos ejemplos, como el rosario de la aurora de la Virgen del Subterráneo.
A las salidas extraordinarias hay que sumarle coronaciones canónicas, que no cesan en todo el territorio de la provincia. La archidiócesis de Sevilla será la cuarta por población -superada por Madrid, Valencia y Barcelona-, pero no cabe duda de que es la que más movimiento tiene en cuanto a hermandades y cofradías. Y aquí se dan a tutiplén concesiones que contentan a la mayoría.
El momento cumbre tendrá lugar el 8 de diciembre, en una ciudad que ya de por sí, debido al puente, cuelga el cartel de completo. Una procesión de clausura que ha acabado opacando a todo un congreso, pero que nos dejará una brutal afluencia de público. Imágenes históricas -el manido término hijo de la posmodernidad- que, sin duda, hará las delicias de actual arzobispo. ¿Es este un mensaje a Roma que llegará en forma de acicate para pretender que Saiz Meneses sea nombrado cardenal?





