El tema es harto conocido, sobre todo porque una de las partes sigue erre que erre en manifestar a su círculo cercano y a través de las redes sociales una cuestión que podría haber pasado desapercibida si no fuera por seguir retransmitiendo una historia que parece no tener fin.
El capítulo que se perpetúa en el tiempo -todo parece indicar que en Semana Santa será objeto de debate entre las élites artísticas de la ciudad- nace cuando Rafa Gallardo Montesinos, doctorando en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla contacta con la policía al descubrir que un angelito que está a la venta a través de una página de venta es aquel que formaba parte de un San Juan Nepomuceno que se encuentra en la iglesia de San Luis de los Franceses.
La actuación de Rafa Gallardo evitó que se perdiera una obra que pronto volverá a ocupar el lugar para el que fue concebida, a los pies del santo confesor. De este modo se recupera la escultura tal y como fue concebida. Los medios de comunicación y, aunque entre los corrillos de la sociedad sevillana se van poniendo datos y apellidos a quienes forman parte de esta historia, en prensa poco podemos averiguar.
Pero el señor Morales, a quien conocí una mañana de primavera en Sevilla mientras nos contaba que había comprado un título nobiliario, se encargó de que este asunto fuera todavía más comentado cuando el propio Manuel Morales de Xódar acude a un programa de radio para cómo vivió este episodio. Su visión es ya de por sí conocidísima, porque además en sus redes sociales ha dado cuenta de sus opiniones al respecto. Me llama fundamentalmente la atención cuando enfatiza que no fue bien tratado por parte de algunos técnicos de la diputación, reprochando las formas que le tuvieron.
Cuando uno se prodiga por los medios y vierte tales afirmaciones -desconozco su veracidad y, por tanto, no puedo opinar- abre la puerta a que suceda lo contrario. Es decir, que haya quien recuerde algunos episodios vividos en el palacio -algunos extrabajadores- y también -tienen todo el derecho- comenten las formas que el propietario ha tenido en alguna ocasión con ellos. No se sabe si son ciertas o no, por lo que tampoco se puede juzgar. Por eso, lo más sensato sería recurrir a la justicia y ver si existe alguna sentencia al respecto.
Dicho de otro modo, la justicia está ahí para que podamos todos recurrir a ella cuando tengamos un problema. Por ejemplo, impagos, herencias, divorcios… Es decir, un sinfín de oportunidades están ahí para que no nos sintamos desprotegidos. Frente a estas situaciones podemos hacer dos cosas, verter acusaciones que no se sostienen o quedarnos en casa, recogiditos, sin decir nada al respecto. Sea como fuere, lo más importante de todo esto es que se ha recuperado una obra para la ciudad de Sevilla que pronto volverá a ocupar el lugar para el que fue concebida.





