El capirote | Más hermandad

A la Semana Santa se le presupone un halo de romanticismo que, quien la vive desde dentro, sabe que no es así. Conocemos el mundo exterior de las cofradías, con su calle Sierpes llena de basura una vez que termina la jornada, pero pocos están al tanto de los debates internos, la pandilla de hooligans que se aposta a la entrada de la capilla de los Panaderos y que provoca que algunos, como quien suscribe, lleve años sin ver la entrada, o las sillitas, siempre las sillitas, entorpeciendo el paso y siendo el objeto de la disputa entre las decenas de enfrentamientos que vivimos.

Del mundo interior de la Semana Santa, de la intrahistoria, tan solo hay un sector que lo conoce. Está conformado por las juntas de gobierno, el Consejo, Arzobispado y algún actor más que puede que se me escape. Allí se tratan temas como la incorporación de una cofradía a la nómina -los demás tan solo podemos opinar al respecto, porque no tenemos arte ni parte- o las multas que se pueden imponer. Y después está el otro espacio interior que rodea a la hermandad: las relaciones entre las corporaciones de la jornada, con el párroco, con las otras hermandades que residen en el mismo templo, el vecindario, etc. Aquellas historias que se van tejiendo diariamente, y que pueden tener eco en las demás áreas o no. Ahora se me viene a la cabeza la señora de la limpieza que no estaba dada de alta en un determinado templo o el crucificado aquel que se cayó estando en el paso y que realizó la estación de penitencia hace varias décadas porque un afamado imaginero le introdujo un hierro por una de las piernas para que pudiera acudir a la catedral, cuando tendría que haberse quedado sin acudir a la catedral. O la dolorosa castiza a la que pintaron los párpados con maquillaje y el humo de las velas hizo el resto… ¡y nos llevamos las manos a la cabeza por un talit!

Al hermano mayor de La Milagrosa -entrevistado este pasado miércoles en 101 tv- le puede caer -de hecho, le ha caído- más lluvia en forma de palos que la que soportamos la pasada Semana Santa. Pocos pueden achacarle que ha sido cobarde. Porque se subraya, si uno accede a verlo, la valentía de abordar todas las cuestiones posibles sin esconderse -como aquellos que campean en Brawl Stars-. Javier de Martos ha hablado alto y claro. No ha expuesto una pataleta por no entrar en la carrera oficial ni ha mostrado soberbia como he podido leer en los foros. Se ha centrado en narrar las cosas tal y como son. ¿Quién puede negar que no hay hermandades de primera o de segunda? ¿Quién considera que aquellas que van a la catedral -algunas- no miran diferente a las que no acuden al templo catedralicio? ¿Lo hacemos?

La entrevista es extensa o, lo que es lo mismo, hay bastante tela que cortar. Pero las ideas son resumibles, como los comentarios de texto que los ya próximos alumnos de selectividad tendrán que realizar dentro de unas semanas -ahora PEvAU-. Todo es susceptible de crítica, pero también de autocrítica. Vayamos por partes.

La Milagrosa quiere hacer estación de penitencia el Domingo de Ramos. Y obtiene la negativa. ¿Dónde se denota aquí que Javier de Martos actúa con soberbia? Quienes lo afirman, ¿han visto la entrevista? ¿O estaban con la televisión de fondo mientras miraban el móvil? Porque, si algo necesita el mundo de las cofradías es estar conformado que narren los acontecimientos como son, sin edulcorar ¿o acaso creen que el Martes Santo al revés fue una concordia de las hermandades de la jornada? ¿Van a negar que no hace falta más empatía y fraternidad en las hermandades? ¿Han acudido alguna vez a pedir información a determinadas hermandades para algún trabajo de la Universidad o del instituto donde se ha buscado poner en valor el ingente patrimonio de la Semana Santa y le han dado con la puerta en las narices? ¿Nadie ha tenido contacto con las cofradías y ha recibido una respuesta inesperada? ¿No puede el hermano mayor expresar el estado actual de su hermandad, cómo se encuentra? ¿O es que a ti, lo que te duele, es que lo haga un representante de una corporación de vísperas? ¿No serás tú quien está creando la división solo por el hecho de que es La Milagrosa?

El Consejo de Hermandades afirma que “las cofradías de vísperas tienen su misión evangelizadora en los barrios”. Obviemos quién está detrás de tal idea -porque se ha cubierto de gloria-. ¿A quién se le puede ocurrir semejante argumento? Si se aborda la misión evangelizadora en los barrios, dejamos la Semana Santa con menos plumas que el gallo de Morón. Limitemos el Cerro a Hytasa, a la Sed a Nervión, Santa Cruz a la judería y Triana más allá del puente.

Escuece también que las vísperas quieran percibir el mismo dinero que las que acuden a la catedral. ¿Dónde está el problema? Por pedir, pueden exigir lo que consideran justo. ¿Quién no lucharía por sus derechos? La respuesta es otro embate contra la nada. Porque las que generan son las que acuden al centro, no las otras, dicen. Si un día de lluvia ninguna del Lunes acude al templo? ¿No recibirían nada? San Esteban cuando fue la primera, ¿qué sevillanos esperaban en Campana? ¿Cómo pasa la Carretería? ¿Qué porcentaje de sillas ocupadas hay cuando discurre la Virgen del Socorro o la dolorosa de Santa Cruz?

Más allá de las peticiones, lo que se observa es un nivel no propio de estos tiempos en cuanto a las respuestas que reciben. Ponemos la etiqueta de ejemplaridad a las hermandades. Cuando las conocemos desde dentro, tales sambenitos pueden tenerlas pocas. La llegada a la catedral no te hace más hermandad. Afirmar esto es como asegurar que las que más hermanos tienen son las más antiguas. Por favor, dejemos de mitificar el universo de las cofradías, que al fin y al cabo están conformadas por personas. Y hay miles… y de qué manera. Otra cuestión es que impongamos un determinado comportamiento por rendir culto a Jesús y su bendita Madre. Cerremos mejor este capítulo, porque si abrimos el melón de cómo somos con nuestros semejantes…

¿Y qué me dicen del talit? Las manos a la cabeza porque se compró en Amazon o en alguna otra tienda digital. Verán, el grupo de devotos del Santo Crucifijo de San Agustín está llevando a cabo una iniciativa para poder obsequiar a la imagen con una cabellera de pelo natural. Durante un tiempo ha estado utilizando una comprada en Aliexpress -la que tenía estaba muy mal debido al humo, temperatura, etc.- No averiguo dónde está el problema. ¿Van a enfatizar un mero dato anecdótico en vez de tener en cuenta todo el movimiento que tal grupo está potenciando? ¿A quiénes debemos en su mayoría que hoy se conozca la devoción que tuvo el crucificado? ¿Y el número de estampitas que se observan en los bares? No, hay que centrarse en un hecho porque nos parece despectivo. Eres tú quien lo ve así. El Santo Cristo de San Agustín lucía mejor con la de Aliexpress que con la que tenía puesta. ¡Y qué bien se veía! Si no le parece propio, acuda y entregue una a San Roque que, además, tiene un horario de apertura muy flexible. En el Cerro vimos una reproducción de una conocida obra de la misma página de venta en el besamanos de la dolorosa. ¿Y eso nos afecta? ¿No conocen la zapatería del centro que compra en Aliexpress, pero cuadruplica los precios? ¿Quién en su sano juicio acude solo porque está en el centro? Pues ahí los tienen, haciendo cola. Y se creerán más listos que nadie.

De toda la entrevista seguiré sin entender las críticas a la corporación por conmemorar la batalla de Lepanto. Gracias a ella se frenó el expansionismo del Islam hacia Europa. El continente es, en gran medida, lo que es gracias a aquella hazaña. Y llevar una réplica de la imagen mariana a un lugar donde la mayoría son ortodoxos es una decisión que obtuvo más críticas que apoyo. Cuando una reproducción de la Esperanza de Triana fue colocada en la popa de un galeón que estuvo seis meses en la Expo Universal de Shanghái allá por 2011… ¡Qué alboroto! ¡Qué alegría! Y visita a las Tres Mil viviendas en misión, pero si la hace una de vísperas… ¿No será que Javier de Martos, tras su intervención, nos ha hecho reflexionar y cuando hemos salido de esa zona de confort tan romantizada hemos descubierto que la Semana Santa que añoramos ya no existe y que nosotros -en mi caso como hermano de distintas corporaciones- tenemos que ponernos más en el lugar de los demás?