La luz de mayo cobijó las calles del barrio de Capuchinos para la salida procesional de la titular gloriosa de la cofradía del Císter . Calor y color es lo que esperaba a Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos en la Plaza de Capuchinos. Todo para vivir momentos tan emotivos como su paso por el antiguo Convento del Císter . La Banda de Música de María Santísima de la Esperanza acompañó a la titular otro año más.
A la hora prevista, y acompañada por sus hermanos y devotos, la imagen comenzó el desfile procesional ataviada con un manto de damasco de color grosella y el nuevo llamador, con un esmalte de la iglesia de la Porciúncula de Asís, estrenado en su Estación de Penitencia del Martes Santo pasado. La gran novedad de este año era la terminación de la peana de carrete dónde la Virgen Gloriosa Capuchina iba entronizada. La pieza, obra de Miguel Ortiz y Manuel Jurado, y dorada por Rafael Barón.
La Procesión recorrió las calles aledañas a la «Plaza del Cristo de los Faroles» saliendo por Bailío hacia la plaza del Cardenal Toledo, para luego continuar por Ramírez de las Casas Deza hacia Torres Cabrera. Así llegar a San Zoilo y San Miguel para salir a Ramírez de Arellano, la plaza de Chirinos, y seguir por la calle Caño, Manuel María de Arjona, Osario, Burell y llegar a la plaza de las Doblas para terminar de manera gloriosa en la Plaza de Capuchinos.






























