El Capirote, Jerez, Opinión

El capirote | Un día grande

Retransmitía Canal Sur en esta mañana de domingo la santa misa desde la iglesia de la Trinidad en Jerez. Ofrecía además la bendición de los nuevos titulares de la Hermandad de Humildad y Paciencia, Nuestra Señora de la Trinidad y San Juan Evangelista. Aunque pueda parecer una corporación nueva la hermandad hunde sus orígenes en el siglo XV, vinculada desde entonces a la Orden Trinitaria. Tras la desamortización acabaría desapareciendo, no siendo hasta finales del pasado siglo cuando hay un intento de revitalización que se cristaliza con la salida en 2008.

La historia de la hermandad no sorprende, sobre todo si tenemos en cuenta las numerosas corporaciones penitenciales que acabaron perdiéndose siglos atrás por diversos avatares históricos. Las desamortizaciones, la revolución de 1868 o más lejana aún la invasión napoleónica, todo ello en un convulso siglo XIX dio al traste con hermandades algunas de ellas con varios siglos a sus espaldas. Un simple vistazo basta para comprobar cómo acabó cambiando el panorama religioso.

Lo sorprendente de la Trinitaria Hermandad de San Antonio Abad y cofradía de nazarenos del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Madre y Señora de la Trinidad es cómo han ido fraguando un camino que hoy ha vivido un día histórico. Codo con codo con las esclavas del Sagrado Corazón, orden que actualmente regenta el convento, han ido dando pequeños pasos sin caer en las estridencias a las que tan erróneamente nos han acostumbrado otras corporaciones que piensan tan a lo grande que al final en enfrascan en caminos que nadie sabe hacia dónde van.

Apostar por escultores de fuera también es enriquecedor, como en este caso ha sucedido con Ramón Cuenca. Porque el arte con mayúsculas no tiene necesariamente que nacer y desarrollarse de puertas hacia adentro. ¿Dónde situarían a los mejores escultores? ¿Y las mejores bandas de música? Hay en el mundo cofradiero tal riqueza que se desborda más allá de los límites que tratamos de imponer. Pretendemos poner puertas al campo. Y nos sorprendemos cuando vemos las maravillas que desde fuera vienen a aportar calidad a nuestro patrimonio. ¿Cuántos artistas han realizado mejores carteles para otras ciudades que para las propias? ¿Y las composiciones de grandes maestros que han terminado encumbrándolos siendo partituras en manos de cofradías lejanas? El Arte es así –desde sus orígenes–, uno no puede controlarlo.  Y ahí reside también la grandeza de sus creadores.

Por eso hoy, cuando desde Canal Sur asistíamos a la bendición de las nuevas imágenes descubríamos que no solo se enriquecía el patrimonio de la corporación sino de toda la ciudad de Jerez de la Frontera –que ya es difícil, si tenemos en cuenta la calidad de su Semana Santa–. Las nuevas tallas no llegan para ser unas más en la ciudad sino a enriquecer, y con creces, su riquísima imaginería. La dolorosa, de aires italianizantes, acompañada del discípulo amado, es un regalo de Reyes para la ciudad.

Entre los eternos debates está el de apostar por modelos barrocos más que explotados, buscando nuevas vías que puedan aportar patrones no tan repetidos por tantos y tan buenos escultores. Sin embargo, la simple admiración de ambas imágenes, llenas de una notable unción sagrada, nos hace ver el buen momento por el que atraviesa la imaginería contemporánea. Y en Jerez, a partir de hoy, tenemos un buen ejemplo de ello. Enhorabuena.