El pasado Miércoles Santo uno de los grandes estrenos era el palio de la Virgen del Carmen, todavía sin concluir. Dejaba atrás el azul con el que la conocimos para abrazar la estética carmelita. Nada que no hubiéramos visto antes en la ciudad. No muy lejos de allí, la Virgen del Rosario llegó a combinar en su día el negro con el blanco, colores distintivos de la Orden de Predicadores.
El mismo día en el que fue levantado en Omnium Sanctorum no pocos nos acercamos a comprobar un paso más hacia la nueva identidad de la corporación. Ya el Miércoles Santo, algunos comentarios entre el grupúsculo abordaban por dónde buscar la cofradía para ver cómo era el nuevo cambio. Un ejemplo más que nos recordaba al año anterior, cuando no pocos no quisieron perderse el estreno del manto de Santa María de Consolación Madre de la Iglesia.
Las diferencias no tardaron en hacerse notar. Si se compara el diseño, de Rafel de Rueda, con la obra realizada, salida de Manuel Solano, ¿dónde ha quedado el terciopelo marrón de seda importado de Italia? A primera vista y a segunda, el terciopelo se asemeja más a un azul oscuro. La corporación aseguraba la presencia del marón, que quedaba compensada «con la inclusión del blanco carmelita, que no ha de ser blanco puro».

La polémica no se ha puesto sobre la mesa hasta que, curiosamente, después de tratar el estreno del Miércoles Santo de este año en el pasado programa cofradiero de 101 tv, Rafael de Rueda subía una instantánea donde se comparaba el diseño realizado por él con la obra casi finalizada, tal y como pudimos contemplarlo la pasada Semana Santa. Acompañado el montaje con un «sin comentarios», rápidamente las opiniones no se han hecho esperar. Las diferencias, más allá de la utilización de un color oscuro que se asemeja más a un azul oscuro que al marrón, son manifiestas si se mira con detenimiento. Desaparece la hegemonía del blanco en la crestería, se observan nuevos elementos añadidos próximo a las caídas, la malla es más tupida que la concebida en un principio…
Las preguntas que ahora asaltan no son pocas. Si Rueda tan solo pronuncia un «sin comentarios», ¿será que no está del todo de acuerdo con un producto que está próximo a finalizar? ¿Acaso no ha estado siguiendo la ejecución del diseño desde sus inicios para sorprenderse ahora? Un tema que en el universo cofradiero no ha hecho más que empezar y sobre el que todavía hay más preguntas que respuestas.





