Sevilla

El Carmen de San Leandro descuenta las horas para inundar las calles de Sevilla

Hace apenas dos semanas, la Hermandad del Carmen y San Leandro presentaba en sociedad la restauración a la que ha sido sometida la corona de la Santísima Virgen y las potencias del Niño Jesús. Una intervención que ha corrido a cargo del taller de Baños Terriza. La restauración ha consistido en la reposición de algunos cristales de talco que las estrellas no tenían, reposición de cristales rojos, uno en el bombo y otro en la ráfaga de la corona y la soldadura de algunas estrellas que estaban sueltas.

Ha sido sometida a un baño de plata de ley, ya que la corona está realizada en plata según apunta el taller encargado de la restauración, sobre ese baño se le ha dado el nuevo baño de oro que ha realzado mucho más la corona, ya que el oro lo tenía apagado y partes que ya el oro no existía, al escudo de la Hermandad del centro de la ráfaga se le ha dado un baño en oro blanco y han sido limpiados los cristales de la cruz. Al igual, en las potencias del Niño de la Santísima Virgen ya no existía el oro apenas y también se les ha dado el baño de oro, realzando muchísimo las potencias. La presea se realizó en el año 1963 en el Taller de Villarreal. Con el paso de los años y el infructuoso intento de restaurarla, la Junta de Gobierno hemos decidido someterla a un Proceso de Restauración y posterior baño en Oro.

Por su parte las falleras del paso así conocidas popularmente por los hermanos y vecinos del barrio, han sido pintadas por Francisco Cantos de Villanueva del Ariscal con motivos relacionados con la Santísima Virgen y la Corporación. La central delantera, el escudo de la Ciudad de Sevilla, la central trasera el escudo Carmelita Descalzo, una de las cuatro laterales el Báculo, la Mitra y el libro de San Leandro; otra una Custodia por ser Hermandad Sacramental; otra el Anagrama de María enmarcada dentro de un Espejo de Justicia; y otra un Ancla con tres Estrellas por ser estrella de los Mares y las cuatro esquinas con el mismo motivo que es una Jarra de azucenas inspiradas en las de la Catedral de Sevilla. Estrenos todos ellos que podrán ser plenamente admirados por el pueblo de Sevilla en la próxima salida procesional de la Hermandad lefítica.

Cabe recordar que, tal y como ya adelantamos en Gente de Paz, la Hermandad del Carmen de San Leandro celebró el pasado 21 de Mayo un Cabildo Extraordinario de Hermanos, con el fin de tratar varios asuntos referentes a los cultos y organización interna de la Hermandad. Además el punto, con más urgencia y por el que se convocó dicho cabildo era la modificación de las Reglas para adaptarlas al Artículo 56.2 de las Nuevas Normas Diocesanas, con el fin de poder transitar por calles cercanas a la feligresía, que pertenecen a la collación de la cercana Parroquia del Mayor Dolor, y que tradicionalmente siempre ha transitado por ellas. El itinerario completo previsto para este sábado 8 de junio, discurrirá por Plaza de San Gabriel (20:00) , Cereza, Avellana, Manzana, cruza Dr. Fedriani, Hospital Virgen Macarena (21:15), San Juan de Rivera, Fray Isidoro de Sevilla, León XIII, Jorge de Montemayor, Manuel Villalobos, Fray Luis de Granada (23:00), León XIII, Manzana, Avellana, Cereza y Plaza de San Gabriel (1:00). El acompañamiento musical correrá a cargo de la Banda de música de la Cruz Roja.

Sin lugar a dudas, el momento más especial de esta procesión, es la visita al Hospital Universitario Virgen Macarena, lugar donde se viven momentos de muchísima emoción. La calle Fray Luis de Granada, que tradicionalmente es engalanada y en la que se le lanzará a la Virgen una gran lluvia de pétalos. La Salida, y el regreso a su parroquia son momentos de gran recogimiento y donde su barrio le expresa todo su fervor.

Con vistas a la inminente salida, la corporación lefítica ha editado el magnífico cartel que Jesús Caballero ha creado para ilustrar la próxima salida procesional de su bendita titular por las calles sevillanas que tendrá lugar el próximo 8 de julio. Tal y como el propio autor ha explicado, la obra, constituye una exploración sobre el dogma de la Virgen del Carmen como intercesora en nuestro camino a la Salvación y Redentora de las Almas del Purgatorio. Se presenta a María como modelo de vida, faro y guía en nuestro peregrinar y ascenso al Paraíso: ”Como los marineros, que leían las estrellas para marcar el rumbo en el océano María como Estrella del Mar, nos conduce por las difíciles aguas del mundo hacia el puerto seguro que es Cristo”.

Conceptualmente, el cartel tiene como base teórica y simbólica para su construcción compositiva La Divina Comedia, poema que Dante Alighieri escribió en el s. XIV y en el cual describía, dividido en tres cantos, su viaje hacia el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. En el segundo canto, Dante narra su ascenso por el Purgatorio, el cual se describe como una montaña en espiral, con siete niveles, que era necesaria ascender para alcanzar la salvación pues tenía como cúspide el Paraíso. La ascensión por esa montaña evoca un recorrido por los siete pecados capitales de los que nacen enfrentados, a modo de visiones místicas, ejemplos de humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia como virtudes o dones de Dios y que todos ellos tienen como protagonista a la Santísima Virgen, pues encarna en su ser los siete dones. Es decir, María se nos presenta como ideal de imitación, adquiere el cometido de ser modelo de Redención para los hombres.

La traducción plástica de este concepto en el cartel, se muestra con la realización del collage en papel, el cual, formado por extractos del segundo canto de la Divina Comedia, define y bordea el cuerpo principal de la obra del que nace la imagen de Nuestra Señora del Carmen, la mujer perfecta que se alza sobre el pecado. María surge ante nuestras flaquezas como Redentora de nuestras almas y así lo sugiere el collage.

Dentro de ese cuerpo principal, la talla de Nuestra Sra del Carmen, realizada a grafito, aparece como motivo central y protagonista, representada de frente pero con un leve contrapicado, simulando una observación por parte de un hipotético espectador que tiene que alzar su mirada buscando la conexión, con esto se evoca ese carácter divino, sugiere ese momento en el que, implorantes, alzamos la mirada buscando el Consuelo, la Redención o la Esperanza en los ojos María para que nos guíe en este particular Purgatorio que es nuestro peregrinar por la tierra. Conectados a este cuerpo, nacen y se reparten el resto de elementos que completan la composición del cartel.

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