El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, acompañado del delegado de Fiestas Mayores, Manuel Alés, ha mantenido una reunión en el Ayuntamiento de Sevilla con la junta directiva de la Asociación del Gremio de Arte Sacro de Sevilla, entidad que reúne a los artistas de estos oficios y que preside el bordador Francisco Carrera Iglesias, ‘Paquili’. En el encuentro, el regidor hispalense ha anunciado que «ya se está trabajando para que el Castillo de San Jorge se convierta en el nuevo espacio expositivo para que estos artistas expongan su obra. Un lugar que albergue exposiciones permanentes y temporales integradas en el discurso del propio edificio, un espacio histórico de la ciudad que es un museo en sí mismo».
En este encuentro, la entidad y el Consistorio pusieron en común las líneas de trabajo conjuntas a seguir para continuar impulsando estos talleres que «forman parte de la idiosincrasia de la ciudad y que son referentes en todo el mundo», ha destacado el Consistorio en una nota de prensa. Sanz ha recordado que «el Ayuntamiento seguirá impulsando este sector generador de empleo y que es único en el mundo. Por ello, ya estamos trabajando codo con codo con estos profesionales para que estos artistas puedan exponer su obra en este lugar destacado de Sevilla y de este modo también recuperar para el gran público el Castillo de San Jorge, un edificio que ha estado durante un largo periodo de tiempo abandonado, sin uso y sin promoción por el anterior gobierno municipal y que, con acciones como ésta, pretendemos que vuelva a la primera línea del circuito cultural y expositivo de la ciudad».
«Somos una potencia mundial en el arte sacro, un tesoro que debemos cuidar como legado de siglos y como elemento distintivo de Sevilla que es capital mundial de estos oficios. Los orfebres, bordadores, imagineros, bolilleros, tallistas, doradores, pasamaneros, curtidores, cereros, restauradores, vidrieros, carpinteros, proyectistas o pintores tendrán un nuevo espacio donde exponer su obra hecha a mano con un discurso moderno e integrada en la exposición permanente que muestra el legado de este antiguo castillo que tienes sus orígenes en el siglo XII», ha manifestado Sanz.
Para ello, el Ayuntamiento, a través de la delegación de Turismo ha adquirido los elementos expositivos de la muestra finalizada en junio, ‘Maestros del Futuro. Artesanía y Diseño en Europa’, una exposición de carácter internacional que estuvo impulsada por la Asociación Contemporánea de Artes y Oficios con el apoyo de la Michelangelo Foundation for Creativity and Craftsmanship y en la que «se dieron a conocer a todo el mundo estos oficios que están empezando a generar interés fuera de nuestras fronteras en sectores como el decorativo o la moda».
Estas piezas serán reaprovechadas para futuras muestras de arte sacro en el propio Castillo de San Jorge. Del mismo modo, «esta inversión permitirá dar un impulso expositivo al espacio y creará la figura de un comisario que realice una programación de muestras con el arte sacro como base», señala Sanz. Todos estos trabajos han estado coordinados por las delegaciones de Fiestas Mayores, Turismo y Cultura. Del mismo modo, en el encuentro, se sentaron las bases para incrementar las líneas de colaboración entre el consistorio y el Gremio de Arte Sacro, vertebradora de estos talleres. Con ello, «el Ayuntamiento vuelve a recalcar su apuesta sin fisuras por las empresas de Sevilla y, concretamente, por estos oficios que nos distinguen en todo el mundo y que son marca Sevilla. Seguiremos trabajando en iniciativas como éstas para impulsar este sector en el que somos primera potencia mundial».
El castillo de San Jorge fue una fortificación medieval construida en la margen derecha del río Guadalquivir, en la ciudad española de Sevilla, Andalucía. Fue usado también como sede y prisión de la Inquisición Española. Fue derribado en el siglo xix para edificar un mercado de abastos. Actualmente en las ruinas subterráneas existe un centro museístico sobre el castillo, la Inquisición Española y sobre la represión religiosa. Se encuentra en el barrio de Triana. Junto al mercado de abastos se encuentra el Callejón de la Inquisición, que formaba parte de la fortificación y que en la actualidad comunica la calle Castilla con el paseo Nuestra Señora de la O.
Los visigodos crearon una fortificación en esa área junto al río para la defensa de la ciudad Spalis, nombre visigótico de Sevilla. Durante el dominio almohade, en 1171, Jucef Abu Jacub, rey de Isbilia, ordena la construcción en esa zona del río de un puente flotante sobre una hilera de barcas para unir las orillas este y oeste, el Puente de Barcas.1 Las cadenas de ese puente estarían unidas al entonces llamado Castillo de Gabir. Además, el mismo año el rey canalizó el agua del Guadalquivir desde el Castillo hasta el interior de la ciudad, gastando una suma de dinero inmensa. El conjunto defensivo estaba formado por el propio Castillo defendido por una muralla con diez torres, un foso y una barbacana. Fernando III de Castilla, con la ayuda de la flota de Ramón de Bonifaz, rompería las cadenas y con ella la barrera del puente. Esto ayudaría a Fernando III a tomar la ciudad en 1248. Desde dicha toma y hasta 1280 el castillo pertenecería a la Orden Militar de San Jorge, patrón de los caballeros y los soldados.
La importancia defensiva del castillo fue disminuyendo con los siglos y en 1481 se convertiría en sede de la Inquisición Española, que lo abandonaría en 1626 debido al continuo deterioro de sus muros a causa de las fuertes crecidas del río. Tras esto, fue cedido al conde duque de Olivares, el cual se ocupó de sus reparaciones y cuidados y de la vigilancia sobre las mercaderías realizadas a sus puertas. En 1639 volvería a ser de la Inquisición hasta su marcha definitiva en 1785. Fue entonces ocupado por el Colegio de las Becas.2 Entre 1800 y 1803, el castillo fue demolido y se crea un ensanche desde la plaza del Altozano hasta la calle Castilla, con la creación de una nueva calle denominada de San Jorge y se edifica un mercado de abastos.
A pesar de que el castillo era usado también como prisión, desde comienzos del siglo xvi la Inquisición tenía una «cárcel perpetua» situada en un local alquilado próximo a la Iglesia del Salvador. Se encontraba en la calle Azofaifo y pertenecía a Elvira de Zúñiga y de Guzmán. De acuerdo con Giorgio Vasari, el artista florentino Pietro Torrigiano fue apresado por la Inquisición y fallecería en el Castillo de San Jorge en 1522 en una especie de huelga de hambre, aunque es posible que esta historia sea apócrifa.
En 1823 se instala en el solar del castillo el Mercado de Triana, que ha seguido en funcionamiento hasta la actualidad con sucesivas reformas. Bajo el mercado se llevaron a cabo numerosas excavaciones arqueológicas, que concluyeron en la necesidad de musealizar los restos. En 2009 el Ayuntamiento de Sevilla inauguró el proyecto del Castillo de San Jorge, creando así un centro de interpretación de las ruinas y de la represión religiosa que supuso la Inquisición Española.





