El Cecop asalta la soberanía de las cofradías en menos de una década

Durante los últimos años el poder de decisión de las hermandades sobre sus propias salidas ha ido menguando

Las escenas que se han visto esta pasada Semana Santa en Sevilla, con calles cortadas al público (que tenía que ver la procesión a 50 metros), control de aforos, líneas rojas y vallas para que no pasaran los propios cortejos, dan la medida del poder que adquirido el Cecop, que -a la postre- es el organismo encargado de la seguridad.

Un mando en plaza que no es nuevo y que se ha venido fraguando en poco menos de una década. Ejemplos los hay desde octubre de 2016, cuando el Cecop instaba a la suspensión del bando anunciador de la extraordinaria de La O, que debía realizar la banda de cornetas y tambores del Varón de Dolores.

La contradicción

Esa era la primera muesca en el revólver de la pérdida de soberanía de las cofradías en favor del órgano encargado de la seguridad. Una situación que, curiosamente, es de ida vuelta, pues en ese presunto afán por la seguridad por encima de todo, ha habido casos tan llamativos como el acontecido en Córdoba esta Semana Santa.

Fue el Lunes Santo, cuando las hermandades de La Merced y la Estrella quedaban a expensas del Cecop (y del Cabildo Catedral), para resolver la fecha y horario en que podían regresar a sus templos. 

Pero la paradoja se produjo en esa jornada, cuando La Merced llegó -apremiada por la posibilidad de lluvia- diez minutos antes a la entrada de la carrera oficial. Sin ninguna hermandad por delante, supuestamente desde el Cecop se impidió el paso a la cofradía de San Antonio de Padua. 

Curiosamente, el Domingo de Resurrección, minutos antes de que El Resucitado pasase por la plaza Agrupación de Cofradías, se permitió circular a un automóvil por dicho enclave.

Y, remontándonos a 2018 y de nuevo acudiendo a Sevilla, la Hermandad del Cristo de Burgos emitía una nota para poner de manifiesto su malestar y rechazo a la actitud del Cecop y del Consejo. El motivo de la protesta obedecía a la instalación de unos kioscos en la Plaza del Cristo de Burgos que, en opinión de la cofradía, podría impedir el transitar de sus pasos aquel Miércoles Santo. La corporación, según su comunicado, se había puesto en contacto en primer lugar con el Consejo y ya instancias ese con el Cecop para intentar hallar una solución, recibiendo la callada por respuesta.

Más casos

De nuevo en 2018, la Esperanza de Triana modificó el itinerario de su procesión a la Catedral, para presidir la misa estacional del 3 de noviembre de dicho año, por indicación del Cecop. Cinco años más tarde, ese mismo organismo obligó al Amparo a cambiar su itinerario por los Latin Grammy. 

En abril de 2024, La Estrella necesitó el visto bueno del ya célebre operativo para trasladarse de su capilla a Santa Anta (un trayecto exiguo), porque coincidía con la final de la Copa de Rey. Ese mismo año, el pasado, el Cecop rechazó aplazar la Magna de Sevilla a otra fecha, si se tenía que suspender por la meteorología.

Con esos antecedentes, lo sucedido esta Semana Santa es una muestra más de que la soberanía de las cofradías para decidir sus actos públicos de fe es cada vez menor.