El Chimi Ávila visita a la Macarena

No cabe duda de que el Chimi Ávila ha caído de pie en el Real Betis y en la ciudad de Sevilla. Su peculiar forma de ser, su carácter y su intensidad en el campo ha provocado la inmediata adhesión de la populosa afición heliopolitana que se ha alineado con un fogoso jugador que tiene un carisma indiscutible.

Ávido de empaparse de las costumbres y las tradiciones sevillanas, tal y como hizo de las pamplonesas en su etapa como jugador de Osasuna, el Chimi ha acudido con su familia a rendir pleitesía a la Esperanza Macarena, tal y como se ha podido atestiguar a través de una instantánea difundida por el propio jugador a través de su cuenta oficial en una conocida red social.

Una imagen acompañada de un texto muy revelador: «Delante de la Virgen de la Esperanza, lo que más me conmueve de Sevilla. Pidiendo por mis hijos, por mi familia y por todos los béticos. Muchas gracias a la Hermandad de la Macarena por la acogida». Unas palabras que demuestran su fe y lo mucho que ha calado la Reina del Arco en el corazón de un futbolista que ya adelantó que deseaba visitar la Basílica Macarena en una entrevista concedida a los medios oficiales del Real Betis en la que desveló que se tatuaria a la Virgen de la Esperanza y al Cautivo de Málaga, imagen a la que profesa una gran devoción como demuestra el hecho de que lleve una imagen suya en sus espinilleras.

La visita del Chimi Ávila evidencia, también, la importancia que tiene la religiosidad popular en la cotidianidad hispalense. Una seña de identidad que transpira por los poros de unos habitantes que, en apenas unos días, inundarán las calles para vivir, con plena intensidad, la semana más bella e importante del año. Unas calles en las que, a buen seguro, se echará también el Chimi, para seguir aprendiendo a vivir la ciudad de la Giralda.