La magna exposición que tendrá lugar en la ciudad de Córdoba el próximo mes de septiembre ha sumado tres imágenes más, el Cristo del Amor y Nuestro Padre Jesús del Silencio en el desprecio de Herodes ambos titulares cristífero de la Hermandad del cerro y Nuestro Padre Jesús de la Sangre.
Todo ello en virtud la aceptación de la invitación formulada por el Obispado de Córdoba con el ánimo de convertir en irrepetible una cita que marcará inevitablemente el ocaso del verano en la ciudad de San Rafael y dirigir a todas las miradas a la Santa Iglesia Catedral. Tres presencias que vienen a sumarse a las que se han ido confirmando paulatinamente a lo largo de las últimas semanas y ya las he se convertirán en realidad en los días subsiguientes.
La imagen de Jesús de la Sangre es una obra de Antonio Eslava realizada en el año 1978 y pasa por ser una de las tallas más singulares y reconocibles de cuantas procesionan cada primavera por las calles cordobesas. Por su parte, Nuestro Padre Jesús del Silencio nació de la gubia de Ortega Bru concebida para la ciudad de Cádiz en el año 1982 y que por sucesivos avatares terminó en la ciudad de San Rafael. Finalmente, el Santísimo Cristo del Amor es una obra anónima del siglo XVI, restaurada en 1984 por Álvarez Duarte y una de las imágenes que mayor devoción atesoran en la ciudad.





