El concejal de Fiestas Mayores de Sevilla compara la magna con la cabalgata de reyes


Manuel Alés ha reconocido que las líneas rojas, que se volverán a aplicar en la procesión, no gustaron en su origen a la Policía Nacional

“Esto no es Semana Santa”. Esa ha sido la frase más repetida por el concejal delegado de Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla, Manuel Alés, sobre la procesión magna que clausurará, este domingo, el II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular. No se sabe si el capitular piensa que dicho acto es un ‘invento’.

Ha sido en declaraciones concedidas al programa Al Cielo de 101 TV, donde el edil hispalense ha abordado las distintas medidas (controvertidas, muchas de ellas) que ha adoptado el Consistorio para controlar la afluencia de público, como el vallado, el semáforo de aforo o las líneas rojas. Todo en un esfuerzo que pareciera más destinado a quitar las ganas de acudir al público que a lo contrario.

Sobre el dispositivo de seguridad, Alés lo ha calificado como “sin precedentes” y “único”, ya que “se ha hecho de manera expresa”, para un “evento que no tiene precedentes”.

Sobre la colocación de las líneas rojas, el concejal ha reconocido que, cuando se puso la primera para la Cabalgata de Reyes Magos “hubo ciertas reticencias por parte del Cuerpo Nacional de Policía, pero la realidad es que los hechos demostraron que el público es capaz de entender esas líneas rojas y situarse por detrás de ellas”.

Y, llegados a si se podrá cangrejear delante de los pasos, el edil popular  ha vuelto al mantra: “Esto no es Semana Santa, es una procesión absolutamente diferente”. Y no le han dolido prendas en señalar que “es algo mucho más similar a una cabalgata (de Reyes Magos) que a un día de Semana Santa”. Con sus afirmaciones, Alés dejaría en entredicho el tipo de celebración que han organizado el Consejo y la Archidiócesis.