El incremento sostenido del número de participantes ha situado a la organización de la próxima Semana Santa ante un escenario de especial complejidad. Con cifras históricas de nazarenos y jornadas cada vez más exigentes, el Consejo General de Hermandades y Cofradías ha reforzado sus criterios de coordinación con el objetivo de evitar retrasos, parones y colapsos a lo largo de los recorridos comunes.
En este contexto, el organismo presidido por Francisco Vélez, que afronta la última Semana Santa de su mandato, contempla de manera expresa la posibilidad de exigir que los cuerpos de nazarenos avancen “al menos de a tres”. Se trata de una medida que podrá ser ordenada directamente por los delegados de día cuando la evolución de la jornada así lo aconseje, incluso durante el desarrollo de la propia estación de penitencia.
Directrices firmadas en Cuaresma
El vicario general de la Archidiócesis de Sevilla será el encargado de firmar el decreto que, como cada Cuaresma, fija las normas de funcionamiento de la Semana Santa. En este texto se insiste en que, si se produce una acumulación de minutos de retraso, la generación de parones o tapones, o cualquier situación similar, las cofradías deberán adaptar la disposición de sus nazarenos, llegando a formar filas de tres o incluso de cuatro.
Estas indicaciones se recogen en las normas elaboradas a propuesta del Consejo “para conocimiento y cumplimiento de las cofradías”, difundidas en los últimos años entre las hermandades de penitencia, donde se señala expresamente que “las cofradías deberán marchar comprimidas, sin cortes ni separación entre ellas”.
La potestad del delegado de día
El documento establece que, “a juicio y criterio del delegado de día —expresado personalmente o por cualquier otro miembro de la junta superior que transmita el encargo y con antelación o durante la estación de penitencia—”, las hermandades “tendrán que discurrir ineludiblemente de a tres durante su recorrido por la carrera oficial y en cualquier lugar o sector que pueda afectar a otra cofradía”.
Estas instrucciones deberán cumplirse “estricta y obligatoriamente”, ya que su finalidad es el desempeño y consecución del cumplimiento íntegro de los horarios, manteniendo “el espíritu de solidaridad entre las hermandades” que comparten cada jornada.
Recomendaciones para los penitentes con cruces
El texto incluye además que “con carácter general se aconseja que todos los nazarenos con cruces de penitencia formen de a cuatro —sin separación entre sus filas—”, quedando igualmente a decisión del delegado de día la obligatoriedad de adoptar esta medida cuando lo estime necesario.
Entre las novedades incorporadas en los últimos años figura la formulación expresa de la exigencia de marchar “al menos de a tres”, dejando abierta la posibilidad de filas de a cuatro en situaciones concretas, como ocurre en los extensos cortejos de la Madrugada. Aunque se trata de una práctica que ya se venía recomendando y que muchas hermandades aplican, en esta ocasión se prestará especial atención a su cumplimiento, habiéndose advertido ya a algunas corporaciones de la conveniencia de adoptar medidas de este tipo para facilitar el discurrir de las comitivas. De ser necesario, el delegado podrá intervenir directamente.
Un debate abierto por el aumento de nazarenos
La adopción de estas directrices coincide con una Semana Santa marcada por el mayor número de participantes de los últimos años. Este escenario ha reactivado el debate en el ámbito cofrade. Desde algunos sectores se plantea la necesidad de que todas las hermandades afronten de igual modo esta situación, ajustando sus cortejos al tiempo asignado mediante filas de tres o cuatro sin importar el carácter de la cofradía ni el tipo de túnica, proponiendo incluso que corporaciones de negro que portan el cirio al cuadril adopten disposiciones más compactas, especialmente en jornadas de especial complejidad.
Flexibilidad frente a aplicación indiscriminada
No obstante, esa no es la pretensión del Consejo, que insiste en que cada decisión se tomará valorando todos los factores que rodean a cada jornada, hermandad y situación concreta. La aplicación indiscriminada de este criterio podría suponer un perjuicio para la personalidad propia de las cofradías, además de no garantizar por sí sola la eliminación de retrasos.
La experiencia acumulada demuestra que la compresión del cortejo no es la única solución: existen hermandades que, marchando de a dos, logran no perder ni un solo minuto en la carrera oficial, mientras que otras, aun formando en filas más compactas, acumulan retrasos debido al ritmo general de su discurrir. La exigencia de marchar “al menos de a tres” se configura así como una herramienta flexible, orientada a salvaguardar el equilibrio y el buen desarrollo del conjunto de la Semana Santa.





