La pieza, descubierta en la capilla de Santa María de Jesús, articula una síntesis visual entre tradición, simbolismo eucarístico y lenguaje pictórico clásico
El Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla ha dado a conocer el cartel anunciador de Sevilla Eucarística 2026, en un acto celebrado en la capilla de Santa María de Jesús durante la tarde del martes 5 de mayo, con la presencia de autoridades, hermanos mayores y representantes del ámbito cofrade. La obra, firmada por el pintor gaditano Antonio Álvarez del Pino, constituye una propuesta plástica centrada en la exaltación del culto eucarístico, concebida desde una mirada que conjuga solemnidad, tradición y construcción simbólica.
La presentación del autor corrió a cargo de José Joaquín León Morgado, consejero de Sacramentales del Consejo, quien trazó un perfil del artista destacando su fidelidad a los procedimientos pictóricos tradicionales, subrayando que se trata de “un pintor de verdad, al modo de otros siglos, que ejecuta su obra sin recurrir a artificios técnicos contemporáneos”. Esta valoración incidió en la raíz clásica de su pintura, entendida como una continuidad con las prácticas históricas del arte.

Una composición centrada en la Eucaristía como eje absoluto de la escena
El momento central del acto tuvo lugar con el descubrimiento del cartel, realizado por el propio autor junto al presidente del Consejo, Francisco Vélez de Luna, tras lo cual el pintor procedió a desglosar los elementos que configuran la obra. En ella, la Eucaristía ocupa el núcleo compositivo, representada en una custodia de plata dorada, enriquecida con una aureola de piedras preciosas en torno al viril, perteneciente a la Hermandad Sacramental de San Lorenzo (Soledad).
Esta pieza, fechada en torno a 1800 y sufragada por la marquesa de Villarrubia de Langrey, es considerada probablemente de origen colonial peruano y fue donada a la citada corporación, lo que añade una dimensión histórica y patrimonial al conjunto representado. Ante el Santísimo, el artista sitúa dos acólitos de espaldas, pertenecientes a la Hermandad Sacramental del Sagrario, arrodillados en actitud de adoración reverente sobre una alfombra roja salpicada de pétalos, en un gesto que remite al homenaje ofrecido a la Divina Majestad.
Un lenguaje simbólico que integra culto interno y procesión externa
La escena pictórica trasciende la representación literal para incorporar un discurso simbólico de amplio alcance, en el que se integran tanto el culto eucarístico desarrollado en el interior de los templos como su proyección externa en las procesiones. Este doble plano se articula mediante un fondo cromático en el que predominan los tonos azules y ocres terrosos, evocadores de la atmósfera primaveral sevillana, que funciona como marco envolvente de la escena.
Desde el punto de vista estructural, la obra se organiza a partir de una base geométrica definida por la superposición de rectángulos y círculos, recurso que permite al autor ordenar los elementos con equilibrio y armonía. La composición se presenta enmarcada por una orla que remite a un pergamino, evocando las antiguas convocatorias de cultos y estableciendo un vínculo estético con los grabados eucarísticos realizados por Valdés Leal y su hijo Lucas Valdés, en una clara referencia a la tradición artística sevillana.
Tipografía, color y concepto: una síntesis entre pasado, presente y eternidad
El cartel incorpora una reflexión tipográfica y cromática en la representación del título, donde las palabras Sevilla y Eucarística 2026 aparecen en color rojo, símbolo inequívoco del culto sacramental, aunque dispuestas de manera separada y con variaciones en el trazo, con la intención de evocar la continuidad histórica de la devoción eucarística.
A través de este conjunto de recursos, la obra plantea una lectura integradora del tiempo, en la que confluyen el pasado y el presente bajo la centralidad del Señor Sacramentado, concebido como elemento de eternidad. De este modo, la composición articula una narrativa visual que trasciende lo inmediato para situarse en un plano simbólico de permanencia y trascendencia.
Trayectoria de un autor con proyección en Sevilla y Cádiz
Antonio Álvarez del Pino (Cádiz, 1979) cuenta con una dilatada trayectoria artística, en la que destacan exposiciones como “Gran Poder, el rostro de Jesús”, celebrada en 2023 en la Casa de la Provincia de Sevilla y compuesta por 33 obras dedicadas a la imagen del Señor, o la más reciente “Et in Arcadia ego”, exhibida en abril en el entorno del Mercado Central y el Centro Cultural Municipal de Cádiz, con una notable acogida crítica.
Entre sus trabajos institucionales figura el retrato del rey Felipe VI que preside el salón de plenos del Ayuntamiento de Cádiz, así como diversas obras presentes en Sevilla, como las ubicadas en la parroquia de la Candelaria (Los Pajaritos) o en la Hermandad del Gran Poder. Aunque vinculado al ámbito cofrade, el artista mantiene una producción mayoritariamente profana, caracterizada por la diversidad temática y la amplitud de registros, lo que refuerza el carácter plural de su lenguaje pictórico.





