El asunto de la procesión del Corpus Christi en Córdoba ha sido, históricamente, un asunto recurrente entre buena parte de las personas que, de un modo u otro, forman parte de la Córdoba Cofrade, debido al languidecimiento que ha venido experimentando la festividad religiosa. Un tema que ha venido generando opiniones diversas al respecto si bien la inmensa mayoría de ellas coincide en la necesaria revitalización de una fiesta con un alto contenido simbólico que, paulatinamente, ha ido perdiendo fuerza y vigencia en la sociedad cordobesa a medida que ha ido decayendo su celebración.
En este contexto, la Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena de la ciudad califal impulsaba el pasado año una interesantísima propuesta que acogió e hizo suya la Agrupación de Cofradías, presidida por Olga Caballero, que siempre ha tenido como objetivo revitalizar la festividad del Corpus. Se cumplía, así, una de las promesas electorales de Manuel Bonilla, hermano mayor de la corporación de Jueves Santo, que se encuentra en su tercer mandato tras dos legislaturas marcadas por la brillantez y el crecimiento en todos los sentidos. La propuesta consistía en la presencia del titular cristífero de la corporación de Poniente en la procesión, por su marcado carácter sacramental. Algo que, finalmente, se logró en 2023.
No obstante, la propuesta de la Agrupación de Cofradías de darle más enjundia a la procesión con la presencia de más imágenes sagradas no ha salido adelante, ante la negativa del Cabildo Catedral. Conviene destacar que a lo largo de este proceso de «negociación», se ha llegado a poner sobre la mesa la presencia de los Patrones de Córdoba, San Acisclo y Santa Victoria, de San Rafael Arcángel -descartada por la cercanía de su salida procesional- e incluso del Señor Resucitado, pero todas estas opciones ha sido declinadas por el ente catedralicio. Por lo tanto, salvo giro sorprendente de acontecimientos, en la procesión del Corpus de 2024 procesionará el Señor de la Fe, acompañado por el misterio de la Sagrada Cena y la magnífica Custodia de Arfe, una excepcional pieza que se configura a través de cuatro cuerpos diferenciados.
La custodia presenta el basamento original, conformado a partir de compartimentos creados por arcos trilobulados y agujas de filigrana. En su interior albergan dieciocho escenas correspondientes a la Vida pública, Pasión y Resurrección de Cristo. Le sigue el templete del viril, cuerpo principal cuya función es la servir de ostensorio para la Sagrada Forma. Este cuerpo, asentado sobre una basa con volutas y ángeles, está formado por un machón cilíndrico de vidrio del que parten las torres interiores, que al mismo tiempo enlazan con las exteriores por medio de arbotantes. Posteriormente se localiza el templete de la Asunción, que acoge la representación mariana realizada por el platero Bernabé García de los Reyes. Desde un punto de vista arquitectónico, este cuerpo se configura por medio de pequeñas torres unidas entre sí por sostenes de delfines sobre los que cabalgan figuras angelicales. El último cuerpo es el correspondiente al templete de la campana, que cuenta con una serie de torres de perfil hexagonal enlazadas a través de guirnaldas florales. Se encuentra rematado por una campana, una macolla y una corona de la que cuelgan otras seis campanitas. El conjunto es concluido por una basa sobre la que, a modo de pedestal, se emplaza la figura del Salvador triunfante.

La Solemnidad del Corpus Christi tendrá lugar el próximo domingo 2 de junio, comenzando con una solemne Eucaristía en la Catedral, presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, y concelebrada por el Cabildo Catedral y el clero de la ciudad. Seguidamente, se rendirá testimonio público de fe al Santísimo Sacramento con la celebración de una procesión por las calles de la ciudad.
De este modo se integrará en la procesión Sacramental la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Fe en su Sagrada Cena acompañado del apostolado que conforma el misterio, presumiblemente entronizado en el paso del Corpus Christi de la hermandad, de menores dimensiones del paso de misterio de la cofradía, cuyo tamaño impide transitar por algunas de las calles del itinerario escogido para revitalizar una procesión que debe volver a convertirse en la más importante del año, como ocurre en otras localidades como Granada o Sevilla. Un paso que contó en 2023 con los candelabros arbóreos del paso de María Auxiliadora y estrenó la primera fase de los nuevos respiraderos, realizados en el taller Ortiz Jurado, además de los correspondientes faldones, confeccionados por el taller de Jesús Rosado de Écija. Cabe recordar que el traslado a la Santa Iglesia Catedral del misterio de la Sagrada Cena se realizó en la mañana del día de la procesión, mientras que el traslado de vuelta tuvo lugar a su finalización, en la noche del domingo.
La puesta en escena se complementaría con el mantenimiento del nuevo itinerario que se desarrolló el pasado año, subiendo por la calle de la Feria y llegando a las Tendillas, para retornar a la Santa Iglesia Catedral por Conde y Luque y Deanes, precisamente el eje que impide la utilización del paso de misterio de la hermandad de Poniente, pero conformando un hermoso recorrido que perfecciona, con mucho, el desarrollado en los últimos años. En concreto, la procesión partiría desde la Catedral al término de la eucaristía -a partir de las 19:30-, saliendo por la Puerta del Perdón y recorriendo las siguientes calles: Cardenal Herrero, Magistral González Francés, Cardenal González, San Fernando, Diario de Córdoba, Claudio Marcelo, Plaza de las Tendillas, Jesús y María, Ángel de Saavedra, Blanco Belmonte, Conde y Luque, Deanes, Judería y Cardenal Herrero, entrando a la Catedral nuevamente por la Puerta del Perdón hasta el Altar Mayor, donde el obispo impartirá la bendición con el Santísimo Sacramento a todos los fieles.
Manuel Bonilla, Hermano Mayor de la Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena, ya incluyó entre sus propuestas cuando dio el paso al frente para dirigir a la corporación de Poniente, la participación de su hermandad en la procesión oficial del Corpus, llevando al Señor de la Fe en andas procesionales, para que formase parte de la procesión Eucarística al estilo de su homónimo sevillano –allí es trasladado para conformar un altar-. Un ofrecimiento que siempre ha estado encima de la mesa, esperando una propuesta por parte del órgano competente.
Propuesta que, por fin, se materializó oficialmente, para regocijo del cofrade cordobés que vio con una gran ilusión la resurrección de una procesión cuyo interés se multiplica con la presencia del Señor de la Fe, acompañado del misterio completo y que se incrementaría con otras imágenes que perfectamente podrían incorporarse a la procesión, como la Virgen de la Fuensanta –copatrona de Córdoba-, o tal vez otra Virgen de Gloria, como Villaviciosa que, de manera rotatoria, se incorporase cada año al cortejo, de Santa Teresa y San Juan de Ávila e incluso de la urna de las Santos Mártires.
Si bien ésta era la intención de los promotores de esta auténtica revolución, habrá que esperar a años venideros para constatar si es realmente factible incorporar otros pasos a la procesión, encontrando mayor receptividad en el seno del Cabildo Catedral, demasiado preocupado por que no se opaque la presencia del Santísimo con la concurrencia de otros pasos, como si eso tuviese lógica alguna, por lo que el enriquecimiento de la procesión más importante del año se volverá a limitar en 2024 a la participación del misterio de la Sagrada Cena, que no es poco, y al itinerario ya apuntado. Todo ello en aras de lograr revitalizar una procesión que debe recuperar el interés del público cofrade para que Su Divina Majestad, recorra las calles rodeada de miles de fieles, que debería ser el único objetivo de todos los actores participantes en su organización.





