El costalero merece un respeto

Costaleros de la Cena

“Si tienes que parar un paso a mitad de una marcha, pues se para, porque los que van debajo son personas”

Hay actitudes que se señalan; figuras que -per se- se denostan; grupos a los que se mira con recelo; y las cofradías no se escapan de su cuota de personajes, si no malditos, peligrosos.

Capataces y costaleros se llevan la palma de lo mal visto en el ámbito de las hermandades. Las sombras prevalecen sobre las luces y, mientras un prioste, un mayordomo, un vestidor o cualquier hermano mayor hacen de su capa un sayo y de la cofradía un coto cerrado, el grito en el cielo se pone cuando un grupo de costaleros -por ejemplo- acude a votar a un cabildo de elecciones.

Que están en su derecho, como hermanos, de hacerlo escapa de toda duda. Pero eso que es tan simple de entender se solapa con el barniz de la ética, de la moral, para cuestionar que se vote a tal candidato para que salga tal o cual capataz.

Se suele soslayar el servicio que prestan a la hermandad, como también se olvida que su auge va de la mano con el que han experimentado las cofradías. 

También se obvia la devoción personal de cada cual, el esfuerzo y la entrega. Pero no cabe duda que, el de costalero, es el oficio más hermoso y privilegiado por la sacralidad que comporta.

Como homenaje, con su ración de crítica incluida, la última entrega de Cofrades 24/7 les trae a tres capataces, también costaleros, que reflexionan sobre este maravilloso mundo. No se lo pierdan.

Cofrades 24/7 T1 E9: 'Tres capataces de fuste toman la palabra'