El Cristo de la Coronación de Espinas concluye su intervención conservativa tras un exhaustivo estudio de su estructura interna

El Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, Titular de la Archicofradía de la Coronación y obra de Agustín de Perea, fechada en 1688, ha culminado una intervención de conservación y restauración que ha permitido profundizar en el conocimiento de su configuración material y atender las alteraciones detectadas en la escultura.

Un proceso marcado por el estudio y la mínima intervención

Los trabajos han quedado concluidos el 31 de agosto de 2026, después de que la imagen ingresara el pasado 15 de mayo en el taller de Pedro Manzano. Desde entonces se ha desarrollado un proceso de estudio e intervención concebido, ante todo, para garantizar la estabilidad material y estructural de la talla.

La actuación se ha planteado conforme a criterios de conservación, respeto a la materialidad original y mínima intervención, de manera que el tratamiento no supusiera una transformación innecesaria de la obra, sino una actuación destinada a preservar sus valores y asegurar unas condiciones adecuadas para su conservación.

El proceso, iniciado el 18 de mayo, ha combinado de este modo las labores propiamente conservativas con una dimensión de investigación y diagnóstico científico, permitiendo obtener nuevos datos sobre una pieza fundamental del Barroco sevillano.

La TAC permite conocer el interior de la talla

Uno de los elementos más significativos de la intervención ha sido el estudio realizado mediante Tomografía Axial Computarizada (TAC). Esta técnica de diagnóstico no invasiva ha permitido acceder al conocimiento de la estructura interna de la escultura con un grado de detalle que no habría sido posible alcanzar únicamente mediante la observación de su superficie.

La información proporcionada por la tomografía ha hecho posible analizar su sistema constructivo y estereotomía, además de estudiar la disposición y la relación existente entre las distintas piezas de madera que conforman la imagen.

El examen ha permitido igualmente valorar el comportamiento de los ensambles, detectar la presencia de fisuras y discontinuidades internas y localizar elementos metálicos. A ello se suman otras particularidades estructurales que, por encontrarse en el interior de la obra, resultaban imposibles de determinar exclusivamente mediante un examen superficial.

El conocimiento obtenido a través de esta herramienta diagnóstica ha aportado, por tanto, una información especialmente relevante para comprender la constitución material de una escultura realizada en 1688 y orientar las decisiones adoptadas durante su tratamiento.

Cinco focos de pudrición parda en el soporte lígneo

Durante el desarrollo de la intervención se identificaron asimismo cinco pequeños focos de pudrición parda producida por hongos, todos ellos circunscritos a zonas concretas del soporte de madera.

La detección de estas alteraciones permitió intervenir específicamente sobre las áreas afectadas dentro del tratamiento conservativo, con el objetivo de recuperar su estabilidad y consistencia material. Su localización se incorporó así al conjunto de datos obtenidos durante el proceso de análisis de la escultura.

La actuación no se limitó, por tanto, al estudio estructural de la pieza, sino que contempló también las alteraciones que afectaban directamente a su soporte y a los distintos estratos que configuran su aspecto visible.

Atención al soporte, la preparación y la policromía

Los trabajos han incluido el estudio y tratamiento de las diferentes alteraciones existentes tanto en el soporte de madera como en los estratos de preparación y policromía.

Dentro de este apartado se ha prestado una atención especial a las fisuras y discontinuidades vinculadas a los ensambles y al comportamiento natural de la madera. La intervención ha tenido en consideración las características propias de este material y su evolución, evitando planteamientos que pudieran alterar innecesariamente la configuración histórica de la escultura.

Esta metodología responde al principio que ha guiado todo el proceso: conservar antes que transformar. Bajo esta premisa, se han evitado actuaciones innecesarias y se han preservado la autenticidad material de la imagen y las huellas acumuladas a lo largo de su historia.

Una intervención para preservar su legado

Con la conclusión de los trabajos el 31 de agosto, ha terminado un proceso iniciado el 18 de mayo que ha conjugado conservación, investigación y diagnóstico científico. La intervención ha permitido ampliar considerablemente el conocimiento material del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas y establecer las condiciones necesarias para favorecer su adecuada conservación futura.

La actuación ha abordado así una obra excepcional del Barroco sevillano desde una perspectiva basada en el respeto a su propia materialidad, procurando mantener aquellos elementos que forman parte de su recorrido histórico y de su prolongada vida devocional.

Una vez finalizada la intervención, el Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas regresa al culto, después de haber sido sometido a un proceso concebido desde el máximo respeto a sus valores históricos, artísticos, materiales y devocionales.

El resultado permite preservar para el futuro el legado de una obra fechada en 1688, favoreciendo su transmisión a las generaciones venideras sin renunciar a las huellas materiales que testimonian su historia y su prolongada vinculación con la devoción.