El Cristo de la Salud, nombrado Regidor Perpetuo de la villa de Olivares

Este miércoles, 1 de mayo, la Capilla de la Santa Vera-Cruz de Olivares, ha acogido el acto institucional para el nombramiento oficial del Santísimo Cristo de la Salud como Regidor Perpetuo de la villa de Olivares, título otorgado por la Corporación Municipal del Excelentísimo Ayuntamiento de Olivares en pleno extraordinario celebrado el pasado 30 de Abril de 2024. Este título honorífico concedido por el Excelentísimo Ayuntamiento de Olivares se ha materializado con la entrega de las llaves de la villa de Olivares y se otorga este año 2024, en el que la Hermandad celebra el 250 aniversario de la hechura y llegada a Olivares del Santísimo Cristo de la Salud. A la finalización del acto, las autoridades invitadas se trasladaron a la calle Cristo de la Salud, donde se produjo la bendición de un retablo cerámico conmemorativo de esta efeméride.

El Santísimo Cristo de la Salud es un crucificado de tamaño natural de 1,79 metros de longitud, realizado en madera de pino policromada al óleo, según han identificado los técnicos del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico tras la restauración efectuada entre septiembre de 2001 y marzo de 2002. La metodología de la intervención consistió en una primera fase de estudios analíticos e histórico-artísticos, para la posterior elaboración de la propuesta de intervención y la realización del tratamiento de conservación y restauración.

El Santísimo Cristo de la Salud se presenta como un Crucificado muerto clavado a una cruz arbórea mediante tres clavos. Los brazos forman un pequeño ángulo con respecto a la cruz y tiene la pierna derecha más flexionada que la izquierda para permitir el cruce de los pies. La imagen está tallada con un cuidadoso estudio anatómico que se pone de manifiesto en la representación de los síntomas de la defunción provocados por la Crucifixión. Está representado en el instante inmediatamente posterior a la muerte sin alcanzar todavía la rigidez cadavérica. El sudario está situado a la altura de las caderas de la imagen, tallado con gran ahondamiento de la gubia. Se encuentra sujeto por una soga y en su costado derecho forma un nudo con ayuda del cordaje, dejando al descubierto la parte superior del muslo y la cadera. Por la zona posterior el tejido se ciñe al cuerpo insinuando la forma de los glúteos mediante los pliegues. La policromía de la imagen está ejecutada con perfección y sutileza representando con gran riqueza de tonalidades los vasos sanguíneos y las marcas de la flagelación por el torso y las piernas, se reproduce la sangre a base de finos regueros que terminan en pequeñas gotas.

Con respecto al análisis estilístico de la obra, presenta una estética primordialmente barroca, si bien manifiesta algunas características que lo acercan a una concepción más academicista, como evidencian las soluciones planteadas en la talla de los cabellos y el sudario. Ello ha motivado su reciente atribución al escultor valenciano afincado en Sevilla, Blas Molner Zamora (1738-1812), unido a la comparación técnica y morfológica con otras imágenes documentadas del artista.

La Hermandad adquirió la imagen en Sevilla, pagando a José Caro 1.200 reales. El 22 de noviembre de 1773 el maestro carpintero Bartolomé González Daza, vecino de Olivares y hermano de la Hermandad, se comprometía ante los hermanos de la Santa Vera Cruz, a ponerse en contacto con un escultor sevillano para que tallase una nueva efigie para la Hermandad, siendo autorizado a reunir el dinero necesario pidiendo limosna. El 1 de enero de 1775 hacía entrega a José Caro de 175 reales, completando así la cantidad arriba indicada. Existen referencias documentales sobre un maestro pintor y dorador, pero no escultor, llamado José Caro Ponce que trabajó en Sevilla durante estos años, llegando a policromar incluso algunas obras debidas a Molner, por lo que probablemente efectuaría también la de nuestro venerado titular.

Para sustituir al primitivo crucificado lamentablemente desaparecido, el Santísimo Cristo de la Salud fue traído desde Sevilla por seis hombres con sus jornales y comida y para la colocación en su altar se celebró “sermón, misa y música, refresco y comida del predicador” y un jornal de un hombre y una bestia para traer la juncia. El Crucificado fue instalado en la Capilla de la Hermandad el 1 de mayo de 1774, “celebrándose misa cantada y sermón con repique de dos campanas y una esquila de vuelta” según se recoge en el folio 112 del Libro 8 de Bautismos de la Iglesia Colegial. Muy pronto el pueblo lo denominó Cristo de la Salud por haberlo colocado la Hermandad en su Hospital junto con la primitiva imagen de Nuestra Señora de la Antigua a la que rindió culto la Cofradía.