El Santísimo Cristo de las Misericordias, titular de la Hermandad de Santa Cruz, se erige como figura principal del cartel de la Semana Santa de Sevilla 2026, una obra pictórica realizada por el artista Antoine Cas y editada por el Consejo de Hermandades y Cofradías, según ha adelantado el Diario de Sevilla. La institución cofradiera ha comunicado el contenido de la composición antes de su presentación pública, prevista para este lunes a las 20:00 horas en la sede de la Fundación Caja Rural del Sur.
La elección de este crucificado como eje central sitúa en primer plano una de las devociones más arraigadas del Martes Santo sevillano, proyectando sobre el cartel una profunda carga simbólica y espiritual.
Un diálogo iconográfico junto a la Magdalena del Buen Fin
La pintura se articula en torno a la poderosa imagen del Crucificado de Santa Cruz, ante la cual aparece, a sus pies, la representación de la Magdalena perteneciente a la Hermandad del Buen Fin, incorporada hace dos años al nuevo misterio de la corporación del Miércoles Santo.
El conjunto se completa con un fondo dominado por el color rojo, elemento protagonista que, según ha explicado el propio Consejo, encarna valores como el sacrificio, el amor, la misericordia y la vida entregada, dotando a la escena de una intensidad dramática y contemplativa.
La estética de Antoine Cas y la invitación al silencio
Sobre ese fondo rojizo emergen figuras apenas insinuadas, un recurso habitual en la obra de Antoine Cas, que pueden interpretarse como ángeles o almas que asisten al misterio de la Redención consumada en la cruz. Otro elemento destacado es el halo circular dorado superpuesto a la cruz, evocando el nimbo recuperado recientemente el pasado Martes Santo.
El pintor gaditano ha señalado que el cartel “no busca el impacto fácil, sino la permanencia en la memoria, e invita a la contemplación y al silencio”, subrayando así su voluntad de crear una imagen destinada más a la meditación que a la mera impresión inmediata.
Un artista de trayectoria internacional
Antoine Cas, natural de Cádiz, es licenciado en Bellas Artes en las especialidades de Pintura, Conservación y Restauración por la Universidad de Sevilla, donde también cursó estudios de Historia del Arte. Residente en la capital andaluza, cuenta con un estudio propio y una trayectoria consolidada en el ámbito internacional, habiendo expuesto en galerías de Francia e Italia, además de participar en ferias como ARCO, Art Montpellier o Art París.
Entre sus trabajos más reconocidos figura el cartel de las Fiestas de Primavera de Sevilla 2024, antecedente inmediato de esta nueva aportación al imaginario cofrade hispalense.
El Cristo de las Misericordias: una imagen con historia singular
La presencia del Cristo de las Misericordias en el cartel adquiere un significado aún más profundo al considerar la compleja historia de esta talla. Diversos estudios documentales han aclarado que no se trata del crucificado venerado por los Clérigos Menores, como se afirmó en ocasiones, hecho demostrado por un documento fechado en septiembre de 1770, donde se describe una imagen distinta, correspondiente a un Cristo muerto y corpulento.
Su origen devocional se vincula al desaparecido templo parroquial de Santa Cruz, donde existía una nave conocida como la de las capillas cerradas. En una de ellas, perteneciente a la familia Auñón, se hallaba un crucificado que pasaría a estar bajo el amparo de la Hermandad Sacramental tras el traslado del sagrario en 1744.
Culto, traslados y consolidación de la devoción
La imagen gozó de notable veneración, especialmente durante el ministerio del párroco Félix José Reinoso, celebrándose quinarios en su honor anunciados en el Correo de Sevilla durante las cuaresmas de 1807 y 1808, poco antes de que el antiguo edificio parroquial fuese derribado en 1810.
A partir de entonces, el Cristo acompañó el complejo itinerario de traslados de la parroquia: desde la iglesia de los Menores al Oratorio del Hospital de los Venerables Sacerdotes, donde permaneció incluso almacenado por falta de espacio, hasta ser colocado en la enfermería del hospital en 1836, según consta en una carta oficial.
En 1842, un documento firmado por el secretario López certifica su traslado definitivo a la sacristía de la parroquia, dejando constancia exacta de su ubicación en el templo.
De la sacristía al retablo y el nacimiento de la Hermandad
En 1844, la imagen seguía en la sacristía, cuando surgió una petición desde San Bartolomé para su entrega y restauración. Este episodio despertó la conciencia de la Hermandad Sacramental, que asumió el compromiso de reavivar su culto. Con el tiempo, el Crucificado fue trasladado a un retablo de la iglesia, sustituyendo a otra imagen anterior.
Ya en el inventario parroquial de 1880, la primera capilla de la nave de la epístola se denominaba del Santo Cristo de las Misericordias. La devoción creció hasta que en septiembre de 1904 fueron aprobadas las reglas para fundar una hermandad penitencial, naciendo así la corporación conocida popularmente como la de Santa Cruz.
Características artísticas y atribución probable
El Cristo de las Misericordias representa uno de los instantes previos al último aliento, con la boca en actitud de hablar y una mirada elevada que podría remitir al pasaje evangélico del abandono. Concebido para una capilla de reducidas dimensiones, mide 167 centímetros de alto y 145 centímetros de envergadura.
Tallado en madera de ciprés, presenta ojos de cristal y dientes de marfil. Aunque no existe documentación definitiva sobre su autoría, se considera probable su vinculación al círculo de Pedro Roldán y su taller, situándose su ejecución en torno a las décadas de 1670 o 1680.
Restauraciones y conservación a lo largo de tres siglos
A lo largo de su historia, la imagen ha requerido diversas intervenciones. En torno a 1905, antes de su salida procesional, fue restaurada por Emilio Pizarro y Cruz, quien posiblemente sustituyó la cruz primitiva plana por una cilíndrica y adaptó el sudario.
En 1953, la rotura del brazo izquierdo obligó a una intervención urgente del escultor Rivera, permitiendo que procesionara aquel Martes Santo. Otra reparación similar se produjo en 1980, realizada por el profesor Ricardo Comas Fagundo.
La restauración más completa tuvo lugar en dos fases a cargo del Instituto Andaluz de Patrimonio Artístico, con traslados al laboratorio en 1998 y 2000, regresando definitivamente a Santa Cruz en marzo de 2001. Por recomendación técnica, se elaboró una nueva cruz de madera de cedro, realizada por el restaurador Fernando Fernández Goncer, policromada con técnica acuosa y protegida con resina acrílica y cera.
Un símbolo de la Semana Santa sevillana
Con esta elección, el Consejo de Hermandades sitúa en el centro del cartel de 2026 no solo una imagen de honda fuerza expresiva, sino también un crucificado cuya historia devocional, artística y patrimonial se extiende a lo largo de más de tres siglos. El Cristo de las Misericordias se convierte así en emblema visual de una Semana Santa que mira al futuro sin perder la memoria de su tradición más profunda.





