Dos imágenes insólitas, por lo poco habitual, han agitado las redes sociales en las últimas horas. Dos impresionantes crucificados sevillanos cubiertos por un velo cuya imagen ha sido difundida por las respectivas hermandades que le rinden pleitesía, las Hermandades del Amor y los Estudiantes, lo que incorpora mayores dosis de espectacularidad a dos imágenes, ya de por sí, únicas e irrepetibles, el Cristo del Amor y el Cristo de la Buena Muerte.
En virtud de la decisión de los equipos de priostia de ambas cofradías los dos impactantes crucificados del inmortal imaginero cordobés Juan de Mesa y Velasco han aparecido de este modo este Viernes Santo propiciando el asombro de buena parte de los cofrades que se desenvuelven con fruición por las redes sociales.
La imagen, no obstante, no obedece a novedad alguna si bien es cierto que no es habitual en los últimos tiempos en la Andalucía cofrade. Existe la costumbre ancestral de velar crucifijos e imágenes devocionales en señal de respeto por la muerte del Señor. Al ocaso del Viernes Santo, tras la proclamación del Evangelio, crucifijos e imágenes serán desveladas.
En la liturgia tridentina, y hasta el Concilio Vaticano II, durante la Cuaresma se cubría todo lo que en el templo representaba a la Iglesia triunfante, o del cielo: retablos, imágenes, etc, para representar la gloria en la noche de pascua. Incluso la noche de Pascua, la Vigilia Pascual, se comienza con todo apagado, para que vayamos descubriendo la Luz de Cristo Resucitado poco a poco. Con el Gloria se terminan de encender todas las luces.
Este signo de la tradición de la Iglesia Católica nos recuerda que la atención de la comunidad en esta semana esta centrada en los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
En 1998, la Sagrada Congregación para el Culto Divino, emitió Paschale Solemnitatis, que regula las celebraciones de Pascua. Según este documento «es apropiado que todas las cruces en el templo sean cubiertas con un velo rojo o morado, a menos que ya hayan sido veladas el sábado antes del Quinto Domingo».
Esto deja libertad a cada parroquia o comunidad de velar los crucifijos, y otras imágenes, independientemente de que se celebre en ellas el Vetus o Novus Ordo. El documento recomienda esta tradición. Aunque el velado de crucifijos es, como hemos visto, opcional, no tiene sentido litúrgico la ceremonia de develación del crucifijo el Viernes Santo, si previamente el crucifijo no ha estado tapado.
En resumen, se cubren las imágenes para concentrarnos en el misterio de la Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, y no desvíen otras devociones ajenas al misterio que celebramos. Las imágenes que quedarían descubiertas son las que tengan que ver con el misterio que celebramos: Cruz, Nazareno, Santo Entierro o Virgen dolorosa.





