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El Cristo del Desamparo y Abandono del Cerro y su gemelo de Sanlúcar

El Cristo del Desamparo y Abandono del Cerro y su gemelo de Sanlúcar.Es de sobra conocida la influencia de los escultores de la escuela barroca sevillana en la zona del antiguo Arzobispado de Sevilla. De esta forma, los artistas de la metrópolis hispalense, trabajaran también para los más importantes nobles y órdenes religiosas de Andalucía. De esta forma, los mismos modelos escultóricos se repetirían siguiendo cánones similares. Un ejemplo de esto, y sin afán de profundizar en un análisis pormenorizado, lo encontramos en las imágenes del santísimo cristo de la Vera Cruz de Sanlúcar de Barrameda, y el cristo del Desamparo y Abandono, titular de la popular Hermandad del Cerro de Sevilla.

Cristo del Desamparo y Abandono (Hdad. Del Cerro del Águila, Sevilla)

Ambas imágenes muestran unas similitudes dignas de mención y reconocidas, que nos ilustra como los escultores sevillanos trabajaron más allá de las fronteras de la ciudad. Según las atribuciones más unánimes, ambas imágenes pertenecerían al círculo de Francisco de Ocampo, el cual había llegado a Sevilla sobre 1593. En la ciudad, entraría a trabajar en el taller de Juan de Oviedo, colaborando además con Juan Martínez Montañés, del cual asimiló el estilo, lo que le llevaría a trabajar en el retablo del monasterio de San Isidoro del Campo, muy vinculado a la casa de los duques de Medina Sidonia.

Sabemos por los recientes estudios de José Manuel Moreno Arana y Antonio Romero Dorado, que el VIII duque de Medina Sidonia, Don Manuel Alonso Pérez de Guzmán, que éste le encargaría a Martínez Montañés la hechura de una virgen destinada al convento de la Merced de Sanlúcar en 1616. De igual forma, en 1620, el VIII duque regalaría a la hermandad sanluqueña un nuevo crucificado a cambio de que la cofradía abandonara su primitiva capilla, para trasladarse al convento mercedario sanluqueño, destinado a convertirse en el panteón funerario. Según el historiador del siglo XVIII Juan Pedro Velázquez Gáztelu:

«La portentosa imagen del cristo crucificado en la actitud de inclinato capite la más excelente que verá España, mandola hacer a toda costa el señor duque don Manuel, al famoso estatuario Juan Martínez Montañés”

La hermandad sanluqueña estaba establecida en su capilla situada en la callejuela del comendador Carranza lo que hoy podríamos ubicar en la calle Escuelas donde además contaba con una escuela para niños. Pero sin duda el acontecimiento más importante para la hermandad llegó en 1620 cuando el VIII Duque D. Juan Manuel les solicitó que dejaran su iglesia para que en ella se estableciera la Compañía de Jesús. A cambio de esto, la corporación se trasladó al convento de la Merced recibiendo la nueva imagen de un crucificado. En una de las cláusulas del contrato de cesión de su antigua capilla, la hermandad se comprometía, en caso de no poder hacer frente a los 1.000 ducados de tributos sobre sus bienes que debían de pagar anualmente al convento mercedario.

Como aporta el profesor Fernando Cruz Isidoro añadiendo nuevos datos a los expuestos por Juan Pedro Velázquez Gazteluz, la hermandad realizaba dos procesiones al año, el jueves santo y el 3 de mayo con motivo de la fiesta de la Santa Cruz. Según Velázquez Gazteluz, en el S. XVIII la procesión se realizaba con dos pasos, el del crucificado y nuestra señora de la Soledad, el cambio en su salida a la tarde del viernes santo ya se produjo en el S. XVIII cuando la hermandad perteneció al gremio de los carreteros.

En lo que respecta a la imagen del Cristo del Desamparo y Abandono estaba situado en la sacristía del antiguo noviciado de los Jesuitas de Sevilla, conocida como San Luis de los franceses. Posteriormente, sería trasladada a la iglesia de San Gil a principio del año 40, para terminar cedida en 1981 a la Hermandad del Cerro del Águila.

Por el absoluto parecido nos llevan a plantearnos que las dos imágenes prácticamente similares, fueran realizadas o bien por la misma mano o en el mismo taller. La figura alargada de ambos, sus medidas, y la fecha de realización, nos conducen a la idea de la cercanía en su realización y su vinculación con los Jesuitas de ambas ciudades.

Cristo de la Vera+Cruz (Sanlúcar de Barrameda)

Entre las dos imágenes, como podemos ver, aparecen una serie de conexiones. La presencia documentada de los trabajos de Martínez Montañés en el convento de la Merced, así como que casualmente, ambas estaban relacionadas de alguna forma con la Compañía de Jesús de Sanlúcar y Sevilla.

Con estos datos, y teniendo en cuenta que las atribuciones realizadas los siglos XVIII y XIX siempre le otorgaban la paternidad de las obras a Montañés o a Juan de Mesa, no podemos dejar de obviar los néxos de unión casuales entre ambas. De esta forma, posiblemente, algún día aparezca en el Archivo de la Fundación Casa de Medina Sidonia, los documentos que acrediten la autoría de imagen sanluqueña, lo cual podría aclarar el origen del Cristo del Desamparo y Abandono de Sevilla.

José Mª Hermoso Rivero. (Historiador)

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