El Despojado de Cádiz proyecta la nueva corona y un puñal para la Virgen de la Concepción

La Hermandad del Despojado de Cádiz capital ha puesto en marcha un maravilloso proyecto para alzar más si cabe la devoción por la Virgen de la Concepción, titular mariana de la corporación, aunque aún no procesiona tras el Despojado cada Domingo de Ramos.

Se trata del diseño tanto de una corona y un puñal a juego para la imagen mariana, realizados por el orfebre trianero Manuel Casiano Fernández, que será quien realice también la corona.

En cuanto a la corona, nos encontramos ante una corona de canasto bajo e imperiales sencillos y ráfaga muy aireada y orgánica. Esta pieza no deja de educarnos devocionalmente desde su base hasta el remate de la Cruz. Vista la corona desde abajo hacia arriba, comenzamos con un aro sencillo pero muy elegante. Encontramos unos ventanales que acogen láminas esmaltadas al fuego en azul cobalto por ser el color Mariano por excelencia, de la Inmaculada Concepción de María, El Gran Dogma de la Iglesia Católica, y una de las bases de nuestra Fe, de ahí que se coloque en la base de la Corona. 

Por último en el friso superior, serán cinceladas unas bolitas que hagan recordar las cuentas de un Rosario, en alusión al rezo más importante hacia la Virgen María.  Como separación entre cada uno de los módulos observamos unas metopas que acogerán en su interior pequeños grabados, que nos sirven de unión con el canasto (estéticamente hablando) y que nos sirven de peana de los grandes y esbeltos jarrones que flanquean el perímetro del canasto. Estos ejercen como recipiente del regalo más bello que le solemos hacer a la Virgen: las flores. En este caso ramos de azucenas y rosas (Pureza e Inmaculada Concepción y Belleza) las hacemos eternas en metal para que sobre sus sienes siempre tenga flores. Entre jarra y jarra vemos unos óvalos que en su interior albergarán símbolos marianos y las heráldicas que la Hermandad opte oportunas para colocar, sobre un fondo de esmaltes vítreos (transparentes) de colores claros, colores relacionados con la Virgen (celeste, rosa, verde, azul, rojo…), lo que vendrá a darle un carácter colorido y una aportación de calidad, de distintivo y cromatismo a la Corona. Entre jarra y jarra cuelgan unas bellas y delicadas guirnaldas de flores forjadas, estando los pabellones rematados por flacos repujados minuciosamente. De este perchete de lineas rectas y curvas principalmente geométricas, surgen los imperiales, clásicos y de diseño sencillo y muy barrocos. Estos nos llevan hacia una nebulosa de querubines (Siempre presentes en las representaciones de la Inmaculada). Estos rodean un resplandor de lineas verticales y horizontales, que sirven para realzar un orbe que tendrá su paralelo y su meridiano con piedras engastadas. Orbe en plata, con el paralelo y el meridiano en oro con cristales de color turquesa engastados. 
Por su parte, el puñal, que va a juego con la corona, presenta un diseño a juego con la corona que se realizará para la Santísima Virgen, ya que sigue su diseño y su estilo. Se observa un puñal de lineas geométricas en cuyo interior alberga un fino río de esmalte color azul cobalto, y que acoge en su interior 3 ramitos de azucenas y rosas. En su centro, siguiendo el diseño de las estrellas, un aro dorado con pedrería blanca en cuyo centro hay una concha dorada sobre un esmalte vítreo celeste.

Rematan este puñal las llamaradas de fuego que aparecen en la corona, así como los rayos del rompimiento de gloria de la corona también aparecen en el puñal.